El Senado aprobó la semana pasada la ley Inocencia Fiscal II, que amplía el régimen de ahorro informal y mantiene vigente un stock de dólares que, según el Ministerio de Economía, asciende a US$170.000 millones. Ese monto supera en más de cuatro veces los depósitos bancarios en dólares, que rondaban los US$40.400 millones a mediados de julio, su nivel más alto en 26 años.
"Los argentinos poseen alrededor de US$170.000 millones fuera del circuito oficial", señaló el Ministerio de Economía.
El contexto económico ha variado: el dólar oficial subió apenas un 3,8 % en lo que va de 2026, mientras la inflación acumulada entre enero y agosto alcanzó el 21,3 % según el INDEC. Un billete guardado desde finales del año pasado ha perdido poder de compra y no generó rentas.
Inversión inmobiliaria
El sector inmobiliario sigue siendo la vía más intuitiva para quien desea mantener su patrimonio en dólares. La normativa aprobada permite que la compra de inmuebles se liquide en efectivo hasta el 31 de diciembre de 2027, facilitando la transición del ahorro informal a la escritura.
En la Ciudad de Buenos Aires, el precio de cierre por metro cuadrado se situó en torno a US$2.150 en agosto, con un leve incremento del 1,8 % respecto a julio y prácticamente estable respecto al año anterior. La estabilidad de precios convierte al alquiler en la principal fuente de retorno.
"La rentabilidad bruta de un departamento en la Ciudad rondaba el 5,7 % anual en agosto", indicó Zonaprop.
Según la misma fuente, la rentabilidad varía según el barrio: supera el 10 % en zonas como Villa Lugano y se sitúa alrededor del 3 % en Puerto Madero. No obstante, el 5,7 % es una cifra bruta; hay que descontar expensas, impuestos, periodos sin inquilino y costos de escritura, lo que reduce la ganancia neta y limita la liquidez.
Bonos corporativos y CEDEAR
Para quienes buscan mayor liquidez, el mercado de capitales ofrece instrumentos en dólares. Las obligaciones negociables (bonos corporativos) de emisoras como YPF, Pampa Energía, Vista o TGS rinden entre 7 % y 10 % anual en dólares, según la información disponible.
Estos rendimientos vienen acompañados de mayor riesgo crediticio y sensibilidad a variaciones de tasas (duration). Los bonos de mayor plazo pueden perder valor si las tasas cambian, por lo que son más adecuados para inversores con horizonte de medio‑largo plazo.
Los CEDEAR (certificados de depósito argentinos) permiten replicar acciones extranjeras en la bolsa local, manteniendo exposición al dólar y a la potencial apreciación de empresas internacionales.
Riesgos y consideraciones finales
Todas las alternativas presentan limitaciones: los inmuebles requieren tiempo para venderse y generan costos de entrada y salida; los bonos pueden sufrir volatilidad y riesgo de default; los CEDEAR dependen del comportamiento de los mercados internacionales y de la cotización del dólar.
Antes de decidir, es esencial evaluar la necesidad de liquidez, el horizonte de inversión y la tolerancia al riesgo. La diversificación entre varias opciones puede reducir la exposición a cualquier factor adverso.
Cierre: La Inocencia Fiscal II abre la puerta a distintas estrategias, pero la elección dependerá del perfil y los objetivos de cada ahorrador.