Kristaps Porzingis no tiene fecha de vuelta a las canchas. Los Golden State Warriors informaron que el pívot continuará de baja por tiempo indeterminado debido a un problema de salud de carácter privado, y que por ahora no cuenta con la autorización médica necesaria para sumarse a los entrenamientos.

La novedad llega a días del arranque de la temporada regular de la NBA, previsto para el próximo miércoles en Los Ángeles frente a los Lakers. El interno ya se ausentó de los cinco partidos de pretemporada y tampoco formó parte del viaje del plantel a Hawái.

Un llamado antes del campo de entrenamiento

El propio jugador fue quien dio el primer paso: llamó al gerente general Mike Dunleavy en la antesala del campo de entrenamiento para avisarle que no se incorporaría. Días después, mientras el resto del equipo jugaba en Las Vegas contra los Lakers, Porzingis volvió a las instalaciones de los Warriors en el centro de San Francisco para reunirse con Dunleavy y con Rick Celebrini, el responsable máximo de las decisiones médicas de la franquicia.

El club no dio detalles de ese encuentro y aclaró que mantendrá la información bajo reserva. Sí anticipó que el pívot seguirá vinculado al grupo durante el cierre de la pretemporada y la preparación para el debut oficial, y que comunicará novedades sobre una eventual vuelta a las prácticas, su disponibilidad para jugar y los plazos estimados cuando lo considere oportuno.

El mensaje del jugador apuntó en la misma dirección: paciencia y trabajo con especialistas.

"Estoy trabajando con médicos y expertos para encontrar la manera de recuperar mi salud por completo", escribió Porzingis en sus redes sociales. "Sinceramente, cada vez me encuentro mejor".

En otra publicación en X, el interno reconoció el desgaste de arrastrar problemas físicos difíciles de diagnosticar con precisión, sumados a las lesiones que marcaron su carrera, y se mostró confiado en poder dejarlos atrás.

El antecedente que preocupa

La historia reciente del pívot explica la cautela. Hace dos temporadas, cuando vestía la camiseta de los Boston Celtics, contrajo un virus de las vías respiratorias superiores. Desde entonces mencionó de manera poco específica las secuelas que ese episodio dejó en su salud y en su continuidad en la NBA.

Los números de la temporada pasada reflejan ese impacto: apenas 34 partidos, repartidos entre los Atlanta Hawks y los Warriors, a los que llegó en febrero mediante un traspaso que incluyó a Jonathan Kuminga.

Pese a ese panorama, Golden State apostó por renovarlo en el verano con un contrato de dos años y 40 millones de dólares. El acuerdo se diseñó para darle al club margen de maniobra: de los 20 millones correspondientes a la próxima temporada, solo 3 millones están garantizados, una estructura que le permite traspasarlo en cualquier momento y acotar el riesgo a largo plazo.

El plan sin él

Ante la ausencia del pívot, el entrenador Steve Kerr adelantó que evalúa apostar por una formación más baja, con Stephen Curry, Brandin Podziemski, Gui Santos, Yaxel Lendeborg y Draymond Green como quinteto inicial.

El debut de los Warriors en la temporada regular será el próximo miércoles en Los Ángeles contra los Lakers, con la incógnita Porzingis todavía abierta y sin plazos confirmados por parte de la franquicia.