El pasado viernes, miembros de la oposición realizaron una audiencia de cinco horas en el Congreso para indagar sobre los intereses de Peter Thiel en Argentina. La sesión, que tuvo lugar en la Cámara de Diputados, se centró en la compra de una mansión en Buenos Aires, su participación en la mayor exportadora de crudo del país y sus encuentros con el presidente Javier Milei y su gabinete.
Presión política y contexto electoral
El encuentro se produce a escasos doce meses de las presidenciales, cuando el oficialismo busca atraer capital extranjero mediante proyectos como la liberalización de la compra de tierras y la autorización de que la inteligencia artificial administre empresas. Estas iniciativas han generado rechazo popular y han sido aprovechadas por los partidos peronistas para avivar el sentimiento nacionalista.
"Para entender a Peter Thiel, quizás haya que leer menos El Señor de los Anillos y más Terminator 2", comentó el diputado peronista Juan Marino, organizador del acto.
Manifestaciones y simbolismo
Antes de la audiencia, un grupo de manifestantes se congregó frente a la propiedad de Thiel en la capital, disfrazado de personajes de El Señor de los Anillos y coreando cánticos futbolísticos con insultos. Entre los carteles, uno rezaba “You shall not pass!”.
Expertos y teorías sobre los intereses del multimillonario
Aunque Thiel y representantes de su empresa fueron invitados, ninguno asistió. En su lugar, los legisladores convocaron a especialistas en inteligencia artificial, tecnología, teología y uso de tierras, quienes presentaron distintas hipótesis sobre los objetivos de Thiel, entre ellas la construcción de un búnker nuclear para protegerse de una posible catástrofe.
Un portavoz de Thiel no respondió a la solicitud de comentarios.
Repercusiones para el gobierno
La audiencia coincidió con los índices de aprobación más bajos de Milei desde que asumió el cargo. Recientemente, un proyecto que habría flexibilizado la compra de tierras por extranjeros fue retirado tras una fuerte oposición pública. Ahora la oposición dirige su atención a otras propuestas del gobierno, como el programa de pasaportes vinculados a inversiones y los beneficios tributarios para centros de datos.
En síntesis, la oposición utiliza a Thiel como ejemplo de lo que describen como una “venta” de los recursos nacionales, mientras el oficialismo sigue impulsando medidas que, según sus críticos, favorecen a inversores extranjeros de cara a la reelección en 2027.