El actor Diego Peretti salió a explicar su rol en La muerte de un comediante, la película financiada por aportes colectivos de Orsai, luego de que un grupo de inversores denunciara a Hernán Casciari por presuntas irregularidades en el manejo de los fondos. Lo hizo este martes a través de un comunicado que publicó en su cuenta de Instagram.
En el texto, Peretti aclaró que fue contratado por la productora para dirigir el film junto a Javier Beltramino, protagonizarlo y escribir el guion. Según precisó, esas dos últimas tareas las hizo sin cobrar. "Fui contratado por Orsai para dirigir mi primera película, en la que también fui protagonista y responsable de la escritura del guion. Estas dos últimas actividades realizadas ad honorem", detalló.
Honorarios fijos y ninguna injerencia en las finanzas
El actor buscó separar su trabajo artístico de la gestión del dinero. Afirmó que tanto él como Beltramino firmaron contratos con Orsai por honorarios fijos y que ninguno de los dos participó en la definición de las condiciones que se les ofrecieron a los socios productores, ni en la recaudación, la administración o la gestión financiera del proyecto.
"Ninguno de los dos participó en la definición de las condiciones ofrecidas a los socios productores, incluidas las económicas, ni tuvo a su cargo la recaudación de fondos", sostuvo Peretti en el comunicado.
El actor también recordó que todo el equipo sabía desde el inicio que la concreción del film dependía del aporte de miles de personas. "Sabíamos lo que eso significaba y la responsabilidad que teníamos", expresó, y remarcó el esfuerzo del equipo técnico y artístico para sacar adelante la película. Cerró su descargo con una frase breve: "Esto es todo lo que tengo para decir sobre este tema".
La denuncia y la respuesta de Casciari
La presentación judicial la hicieron 18 personas en el Juzgado Criminal y Correccional N° 34. Apuntan a presuntas irregularidades en la administración de los fondos de las producciones de Orsai Audiovisuales SRL, una sociedad en la que el escritor es socio gerente.
Casciari rechazó las acusaciones en sus redes sociales. "No acepto que se hable de estafa. Jamás vamos a hacer esto", afirmó, y compartió un código QR para que los interesados puedan consultar las planillas de gastos de las obras cuestionadas. Además, reconoció que uno de los proyectos tuvo problemas: contó que durante 2025 pidió disculpas a quienes habían aportado dinero para Mano a mano y admitió que se equivocaron en varias cosas, aunque sostuvo que esos errores se cometieron de buena fe y negó un fraude o un esquema Ponzi.
El escritor también intentó correr del foco a las figuras que participaron de las producciones. Atribuyó la repercusión del caso a "los actores, actrices y figuras" que acompañan a Orsai y subrayó que "no tienen nada que ver con el problema".
El antecedente del modelo de financiamiento
El sistema de aportes colectivos de Orsai había ganado notoriedad con La uruguaya, estrenada en 2023 y basada en la novela de Pedro Mairal. Para ese proyecto, la productora emitió bonos desde US$100 y 1961 personas aportaron dinero hasta convertirse en productores. La película contó con un presupuesto cercano a los US$600.000.