OpenAI presentó el 30 de octubre de 2026 GPT-Rosalind-6, una versión de su inteligencia artificial orientada a biología y desarrollo de medicamentos. La particularidad: filtra menos las preguntas sobre temas que sirven tanto a la ciencia como a un posible uso dañino, y solo la habilita para organizaciones que la empresa apruebe.
El modelo no incorpora datos de entrenamiento nuevos ni un ajuste adicional. Según la ficha técnica difundida ese mismo día, reutiliza los mismos pesos —los parámetros que definen cómo funciona— que GPT-6 Astra, el modelo principal de la compañía. Lo que cambia es hasta dónde responde y quién puede usarlo.
Qué muestran las pruebas
La diferencia se ve en una evaluación de conocimiento de riesgo biológico elaborada junto con Gryphon Scientific. GPT-Rosalind-6 rechazó el 9,4% de las consultas. GPT-6 Astra rechazó el 29,2% y la versión anterior, la 5.5, apenas el 1,8%.
Si los rechazos no se cuentan como aciertos, el nuevo modelo acertó el 78,3% al tomar la respuesta más frecuente de 32 intentos, contra el 63,3% de GPT-6 Astra. OpenAI también calcula un puntaje que trata cada rechazo como acierto, para estimar la capacidad que el entrenamiento de seguridad puede estar ocultando: 85,0%, por encima del umbral indicativo de 80% para capacidad alta.
Con ese ajuste, el modelo supera los umbrales de capacidad alta en tres de las cuatro evaluaciones, y por eso la empresa mantiene esa clasificación. El documento aclara que las pruebas miden capacidades puntuales y no equivalen a un examen completo de la capacidad de causar daño biológico.
Rendimiento y antecedentes
En tres pruebas de ciencias de la vida comparadas con la versión 5.5, los resultados mejoraron: en química medicinal la puntuación subió de 28,9% a 49,6%; en análisis de datos genómicos, el éxito en un solo intento pasó de 16,7% a 37,7%; y en tareas aportadas por científicos en ejercicio, de 44,0% a 61,3%. Son cifras de la propia empresa, obtenidas con el mayor presupuesto de razonamiento que probó, y la prueba de genómica usó una configuración distinta de la que funciona en producción, según el documento.
OpenAI sostiene que el modelo sigue rechazando pedidos para fabricar armas biológicas. Lo clasificó con capacidad alta en riesgos biológicos y químicos, un nivel por debajo del crítico en su Marco de Preparación. En ciberseguridad, en cambio, lo trata como crítico, el nivel máximo, igual que GPT-6 Astra.
GPT-Rosalind se había presentado el 16 de abril, con clientes como Amgen, Moderna y Thermo Fisher Scientific. El 11 de septiembre del mismo año dejó la fase de prueba y quedó disponible globalmente para organizaciones elegibles.
Quién puede usarlo
El acceso no es público. Cada organización debe demostrar una misión legítima en ciencias de la vida, un caso de uso creíble, gobernanza y control del acceso. A las que no son gubernamentales se les suma verificación de empresa y controles de cumplimiento.
Para entidades de gobierno hay una vía separada, limitada a usos aprobados de bioseguridad, preparación sanitaria y biodefensa. Los clientes deben restringir el acceso a usuarios autorizados y aplicar revisión humana calificada antes de que los resultados del modelo informen experimentos, publicaciones o decisiones de peso.
El modelo no aparece en la pestaña de chat de ChatGPT. Se ofrece en las funciones Work y Codex y, por la API, solo con una aprobación aparte. Según el centro de ayuda de OpenAI, tampoco está disponible en Amazon Bedrock, el servicio de modelos de IA de Amazon.
La empresa aclaró que esta versión no amplía quién es elegible: se mantienen los requisitos de la 5.5, incluido el plan para laboratorios académicos de universidades de Estados Unidos.
En paralelo, ese mismo 30 de octubre OpenAI corrigió en la ficha de GPT-6 Astra un resultado de SecureBio, que realizó la evaluación. La puntuación en la prueba World Class Bio bajó de 61,6% a 59,2% porque la cifra original se había obtenido con búsqueda web activada y la de los modelos comparados, sin ella.