El 29 de septiembre de 2026, tras concluir la fase de grupos de la Copa del Golfo, Omán e Irak estaban empatados en puntos, diferencia de goles y sanciones; un sorteo en el Hotel Intercontinental de Yeda definió quién ocuparía el segundo puesto del Grupo A y accedía a semifinales.

Ambos equipos cerraron la ronda con cuatro puntos cada uno. Al no haber diferencia en la diferencia de goles, el reglamento pasó al criterio de juego limpio.

En un primer momento, Omán llevaba siete tarjetas amarillas frente a ocho de Irak, lo que le daba la ventaja. Sin embargo, Musab Al‑Shaqsi, tras anotar en el minuto 84, se quitó la camiseta y recibió una amonestación adicional, igualando a los dos conjuntos en ocho amarillas.

Con el empate total confirmado, la comisión organizadora, presidida por Khalid Al‑Muqrín, revisó los informes arbitrales y constató la paridad absoluta.

El sorteo que decidió el pase

Los delegados de ambas selecciones y miembros del comité se reunieron en la sala de conferencias del hotel; al extraer la única papeleta, el nombre de Omán resultó ganador, asegurando su paso a semifinales contra los Emiratos Árabes Unidos.

Irak impugnó el procedimiento, alegando que, según la normativa de la FIFA, el ranking mundial debería servir como desempate. El equipo iraquí ocupa el puesto 63, mientras que Omán está en el 80.

“Según las reglas de la FIFA, el equipo mejor posicionado debería avanzar”, declaró Graham Arnold, entrenador de Irak, tras conocerse el resultado.

La Federación de Fútbol del Golfo rechazó la apelación, manteniendo que sus propios criterios —puntos, diferencia de goles y fair play— ya se habían agotado.

Repercusiones y próximos partidos

Ahora Omán medirá fuerzas con los Emiratos Árabes Unidos en semifinal, mientras que Arabia Saudita se enfrentará a Qatar en la otra llave. El episodio muestra cómo una celebración breve puede cambiar el destino de un torneo.