En Southaven, Misisipi, la empresa SpaceXSI —el brazo de centros de datos de Elon Musk que alimenta a la inteligencia artificial Grok— está negociando la compra de 418 viviendas del barrio Colonial Hills. La particularidad: los propietarios que acepten vender deben comprometerse a no sumarse a la demanda colectiva que vecinos iniciaron por el ruido que generan las turbinas de gas del complejo Colossus II, ubicado a menos de un kilómetro de la planta de energía que abastecerá las instalaciones.
Puerta a puerta y una carta abierta
Según trascendió, agentes inmobiliarios recorren el vecindario en nombre de la compañía para ofrecer acuerdos de venta. MZX, la filial que opera el sitio, distribuyó una carta entre los residentes en la que sostiene que la firma "requiere propiedad para sus fines comerciales". El alcalde de la ciudad, Darren Musselwhite, explicó que las casas se usarán para alojar al personal que la empresa necesitará a medida que amplíe sus operaciones. El propio Musk pasa cuatro noches por semana en la zona, en un tráiler Airstream, para seguir de cerca la construcción.
El punto que incomoda a los vecinos
La condición más delicada del acuerdo es la renuncia a la acción judicial en curso. Los complejos Colossus 1 y 2 acumulan cuestionamientos desde que empezaron a funcionar, sobre todo por turbinas instaladas sin los permisos correspondientes y por la contaminación del aire. La empresa prometió retirar en un año los equipos no autorizados y poner en marcha una planta de 1,2 gigavatios, pero eso no calmó el reclamo por el ruido persistente.
"Suena como el motor de un avión, pero es continuo, es increíblemente fuerte. Me ha despertado a las dos de la mañana", relató Elizabeth Rose, profesora de piano que vive a pocos kilómetros del sitio.
Jason Haley, uno de los demandantes, describió una experiencia parecida: "Hay un zumbido agudo y luego otro sonido como el de un avión sobre tu casa. Ha sido tan insoportable que no puedo dormir". Y agregó que la situación "vuelve loco" y que "se pierde la esperanza porque te ignoran o te desestiman".
La respuesta de la empresa y el límite municipal
SpaceXSI rechazó todas las acusaciones. Asegura que ajustó la potencia de salida de sus equipos y colocó muros de aislamiento acústico para reducir el impacto en el barrio. El alcalde Musselwhite indicó que los monitores municipales no registraron infracciones al límite de 70 decibeles que fija la ordenanza local. Aun así, especialistas advierten que la exposición sostenida a ruidos de apenas 50 decibeles puede afectar la salud.
Un barrio dividido
La resistencia no es unánime en Colonial Hills. Hay vecinos que dicen no sentirse tan afectados por el ruido y comercios que registran más actividad. Otros aceptaron vender solo para alejarse del problema. Musselwhite descartó que la operación busque transformar el vecindario en una ciudad empresarial: "La compra tiene múltiples propósitos, que son proporcionar viviendas para algunos empleados y un gesto de buena voluntad de un buen ciudadano corporativo para quienes perciben el desarrollo industrial cercano como algo negativo", declaró.
La negociación sigue abierta y la demanda colectiva continúa su curso. El desenlace definirá si las 418 casas cambian de manos y si el conflicto por el ruido se resuelve en los tribunales o en la mesa de un escribano.