Carlos Riganti, baterista y fundador del trío de rock progresivo Alas, falleció este viernes a los 75 años. La noticia la confirmó su esposa, Viviana, con un mensaje en primera persona en la cuenta de Instagram del músico. Sus restos serán velados este sábado entre las 16 y las 22 en la sala Casa O’Higgins, en la Ciudad de Buenos Aires.

Riganti repartió más de cinco décadas entre los escenarios y la medicina. Se formó como pediatra y ejerció la profesión durante años, hasta que logró combinar ambas vocaciones. Esa doble identidad apareció en casi todos los mensajes de despedida.

El adiós de los bateristas

Oscar Giunta, referente del jazz argentino, lo definió como “un baterista señero e influencia fundamental de varias generaciones de bateristas y músicos en general”. El vínculo entre ambos excedía la música: Riganti fue el pediatra de los dos hijos de Giunta. “Fuiste muy importante y un gran cobijo para los papás primerizos que supimos ser”, escribió.

Charly Alberti, baterista de Soda Stereo, compartió un video en el que ambos aparecen abrazados. “No lo puedo creer, qué tristeza. Te vamos a extrañar Carlos querido”, publicó. El mismo registro lo había subido Riganti a comienzos de año con una frase: “El abrazo que nos debíamos hace tiempo”.

Andrea Álvarez lo recordó como “gran maestro, gran baterista, inmensa persona, impecable pediatra, una gran pérdida”. Jorge Araujo sumó un recuerdo de infancia: “Jamás olvidaré los conciertos con Alas, yo tenía 12 años. Gracias por marcarnos el camino”. También se pronunciaron Pipi Piazzolla, Isa Portugheis y Emilio del Guercio, fundador de Almendra, que lo despidió como “un hombre cálido, inteligente y gran baterista”.

De Materia Gris a Alas

Riganti arrancó en 1970 con Materia Gris, grupo con el que grabó “Oh, perra vida de Beto”, considerada una de las primeras óperas rock del país. En 1974 se reencontró con el tecladista Gustavo Moretto, a quien conocía de la adolescencia en San Isidro, y junto al bajista Alex Zucker formaron Alas.

El trío debutó en 1975 en el teatro IFT de Buenos Aires. Al año siguiente editó su álbum homónimo, con dos piezas extensas: una apoyada en sonoridades de tango y otra en ritmo de vidala. Ese mismo año tocaron en el teatro Coliseo porteño con el bandoneón cada vez más presente. La fusión llamó la atención de Astor Piazzolla, que por entonces marcaba distancia con el rock.

Tras la salida de Zucker hacia Estados Unidos en 1977, se sumó un joven Pedro Aznar, de 17 años, que poco después se integraría a Serú Girán. Con esa formación grabaron “Pinta tu aldea”, disco que se editó recién en 1983 porque Moretto viajó a Boston para perfeccionar sus estudios. En paralelo, Riganti trabajó como baterista de sesión con Raúl Porchetto en “Volando de vida” y, a fines de los 70, viajó a Europa para tocar con Ciro Fogliatta, Gustavo Gregorio y Moris, con quien grabó “Mundo Moderno”.