En el verano de 2025, la compañía tecnológica Microsoft realizó en Manhattan una sesión de entrenamiento dirigida a 200 docentes. El objetivo era familiarizarlos con los chatbots de inteligencia artificial, entre ellos Copilot, y mostrarles aplicaciones prácticas en el aula.
Los instructores presentaron casos de uso, videos y material didáctico para que los profesores pudieran experimentar la herramienta, aunque muchos estudiantes aún no tenían la edad requerida para acceder a ella.
Esta iniciativa forma parte de una tendencia más amplia donde gigantes como Google, Microsoft y Apple intervienen en la educación pública estadounidense. A través de alianzas, financiamiento directo y la entrega de infraestructura, estas empresas influyen en la formación de millones de estudiantes, a menudo resaltando los beneficios de la tecnología y minimizando posibles riesgos.
"La industria financia lo que beneficia a la industria", señaló la Dra. Adriane Fugh‑Berman.
Financiamiento y alianzas institucionales
Al día siguiente del taller, la Federación Estadounidense de Maestros (AFT) anunció un programa de capacitación en inteligencia artificial con un presupuesto de 23 millones de dólares, aportado por Microsoft, OpenAI y Anthropic. La AFT representa a 1,8 millones de docentes a nivel nacional.
"Permitiría aprender a usar los chatbots de forma segura, prudente y ética", afirmó Randi Weingarten, presidenta del sindicato.
Weingarten reconoció la complejidad de la colaboración: mientras la AFT busca proteger a los estudiantes, las mismas compañías han intentado frenar normativas de seguridad en IA, lo que genera una tensión entre los objetivos de lucro y el bienestar educativo.
Repercusiones y críticas
Algunas voces del ámbito docente alertan sobre los peligros de externalizar tareas esenciales a la IA. La profesora emérita Lois Weiner comentó en la red Bluesky que el sindicato se estaba "vendiendo a los intereses corporativos".
"El sindicato se está vendiendo a los intereses corporativos", escribió Weiner.
Los críticos advierten que estos talleres pueden funcionar como campañas de marketing encubiertas, presentando una visión simplificada de la tecnología mientras relegan a un segundo plano los posibles efectos adversos.
El acuerdo entre el sector privado y la educación pública marca un nuevo capítulo en la inserción de herramientas digitales en las aulas. Se espera que, en los próximos meses, se amplíe el uso de los chatbots y se evalúen sus impactos en la práctica docente.