McDonald’s está probando una herramienta basada en inteligencia artificial que determina cuánto están dispuestos a pagar los clientes en cada uno de sus casi 14.000 restaurantes de Estados Unidos, según documentos internos y entrevistas con franquiciados.

Funcionamiento del algoritmo

El sistema procesa datos de millones de transacciones diarias y, a partir de ellos, calcula un precio sugerido para cada producto del menú en cada punto de venta. La interfaz mostrada a los dueños incluye indicadores como “sensibilidad media al precio” y evalúa la “disposición de los clientes a pagar en su zona”. Además, incorpora precios publicados en línea de competidores como Wendy’s y Burger King.

Diferencias de precios detectadas

Una verificación realizada en septiembre mediante la app de McDonald’s mostró que una Big Mac costaba 5,69 dólares en un local de Fresno, California, mientras que a solo tres kilómetros de distancia el mismo sándwich se vendía por 6,89 dólares, una diferencia del 21 %. No quedó claro si la variación obedecía al algoritmo o a otros factores.

"Nos presionaron para usar la herramienta", comentó un propietario de restaurante.

Reacción de la cadena y de los franquiciados

McDonald’s sostiene que los franquiciados pueden fijar sus propios precios y que la herramienta es “una guía, no una imposición”.

"Es una herramienta diseñada para ofrecer recomendaciones específicas y ayudar a los franquiciados a tomar decisiones comerciales informadas", afirmó la compañía.

Sin embargo, cinco dueños aseguraron haber recibido presiones para adoptar el sistema. Un documento interno de junio registra que la empresa monitorea de cerca las desviaciones respecto a las recomendaciones. Desde enero de 2026, la compañía exige a los franquiciados participar activamente con el consultor y las herramientas de precios aprobadas.

Próximos pasos

McDonald’s ha señalado que la estrategia forma parte de una apuesta más amplia por la asequibilidad, aunque la práctica podría atraer la atención de reguladores antimonopolio.