María Amalia Mazzarello se sube al ring con el título continental WBA de peso gallo en juego, pero su rutina no termina cuando suena la campana. La boxeadora también canta, conduce radio y escribe poesía, según relata ella misma al repasar su recorrido.

La pelea es solo una de sus facetas. Fuera del cuadrilátero, Mazzarello reparte su tiempo entre la música, los micrófonos y los cuadernos, una combinación poco habitual en el ambiente del boxeo profesional.

Una vida lejos del estereotipo

La imagen de la deportista que solo entrena y compite no encaja con su historia. Mazzarello elige mostrarse con todas sus actividades y sostiene que, por encima de los logros deportivos, lo que busca es vivir plenamente.

Esa decisión de exponer sus otras pasiones convive con la exigencia de un deporte que no perdona distracciones. Ser campeona continental implica entrenamiento constante, controles y viajes, un ritmo que ella combina con sus proyectos artísticos.

El pasado que quedó atrás

El presente luminoso tiene un contraste fuerte con una etapa difícil que la propia Mazzarello describe como una pesadilla. La boxeadora no la esconde: la relata en primera persona y la ubica como un capítulo ya cerrado.

Ese recorrido, marcado por momentos duros, aparece como parte central de su relato. No se trata de un detalle menor en su biografía, sino de una experiencia que atraviesa su manera de pararse frente al deporte y frente a la vida.

Boxeo, arte y palabra

La combinación de disciplinas no es casual. La campeona continental encontró en la música, la radio y la poesía espacios de expresión que conviven con la preparación física y la estrategia arriba del ring.

El peso gallo es una de las divisiones más exigentes del boxeo profesional, con rivales de gran potencia y velocidad. Sostener un título continental WBA en esa categoría requiere un nivel de competencia que deja poco margen para otras actividades.

Mazzarello, sin embargo, no elige entre una cosa y la otra. Su historia muestra a una deportista que decidió no recortar ninguna de sus pasiones y que, según su propio relato, prioriza vivir por sobre cualquier etiqueta.