La noche del lunes 20 de julio comenzó con disparos en un campo del partido bonaerense de Castelli. A la mañana siguiente, el productor Esteban Saenz Valiente encontró siete ovejas muertas y otra herida. En un primer momento, creyó que habían sido atacadas por perros, pero una inspección policial confirmó que los animales habían sido baleados.
La denuncia
Convencido de que detrás del ataque estuvieron cazadores furtivos, Saenz Valiente hizo la denuncia y volvió a poner sobre la mesa un problema que, asegura, afecta desde hace años a los productores de la zona.
El encargado del establecimiento estaba en la casa del campo cuando escuchó varios disparos muy cerca. Como no era la primera vez que entraban cazadores furtivos, prefirió no salir y avisó de inmediato a la Policía Rural. Los efectivos llegaron esa misma noche y realizaron recorridas por la zona e incluso permanecieron un tiempo haciendo controles sobre la ruta para intentar interceptar a quienes habían ingresado al campo. Sin embargo, no encontraron rastros de los responsables.
La investigación
La explicación de aquellos disparos apareció recién al día siguiente. Durante una recorrida por el establecimiento, el encargado encontró una escena inesperada: siete ovejas estaban muertas y otra permanecía con una herida en la cabeza. En ese momento, la primera hipótesis fue que los animales habían sido atacados por perros, una situación que también puede ocurrir en los campos de la zona. Pero esa teoría duró poco. Cuando la Policía Rural regresó para inspeccionar los animales, encontró la punta de un proyectil incrustada en la cabeza de una de las ovejas.
El problema de la caza furtiva
Para Saenz Valiente, el episodio no fue un hecho aislado. Asegura que los ingresos de cazadores furtivos son habituales y que quienes recorren los campos de la zona lo hacen cada vez con mayor organización y equipamiento. "Entran continuamente. Vienen a cazar ciervos, jabalíes, liebres o cualquier animal que encuentren. Se meten con perros, fusiles y armas de fuego", afirmó.
Saenz Valiente consideró que las fuerzas necesitan mejores herramientas para enfrentar este tipo de delitos. "La policía tiene toda la voluntad del mundo, pero si sale a buscar a un cazador con una linterna y el otro tiene un visor nocturno, es muy difícil encontrarlo. Habría que reforzar la prevención o darles el mismo equipamiento que usan quienes entran a cazar", sostuvo.
El caso quedó radicado en la Fiscalía de Dolores y es investigado por la Policía de Delitos Rurales.