Una fuerte precipitación obligó a la dirección de la carrera a aplazar el arranque del Gran Premio de Baréin, la 16ª fecha del campeonato de 2016, que se disputaba en Malasia.

Retraso y decisión de la organización

El pronóstico de lluvia, anunciado desde el viernes, se concretó minutos antes del inicio, provocando una demora de media hora mientras los equipos esperaban condiciones seguras. La falta de información en las pantallas dejó a los espectadores sin saber el tiempo exacto de reanudación.

"Los autos saldrán a pista detrás del auto de seguridad", comunicó la dirección de carrera.

Con esa indicación, la organización decidió que la competición comenzaría bajo la tutela del coche de seguridad, aproximadamente 40 minutos después de la hora originalmente pactada. La medida, habitual en la Fórmula 1 cuando el clima se vuelve adverso, buscó garantizar la seguridad de pilotos y equipos.

A pesar de la ausencia de leyendas de la lluvia como Ayrton Senna, el escenario mostró la vulnerabilidad del calendario ante condiciones meteorológicas extremas, dejando a los seguidores a la espera de la reanudación del espectáculo.