La relación entre Argentina y Brasil ha sido tensa en los últimos tiempos, especialmente después de las declaraciones del presidente argentino Javier Milei hacia su par brasileño Lula y el magistrado Alexandre de Moraes. Sin embargo, según el ex presidente brasileño, la premisa que construyó esta rivalidad es falsa. La idea de que quien controle la cuenca del Río de la Plata dominaría América del Sur se remonta a leyendas fantásticas del pasado, como la del Reino del Preste Juan, donde se creía que los lagos albergaban aguas de oro.

La importancia de la diplomacia

La diplomacia entre ambas naciones debe orientarse a partir del principio “Todo nos une, nada nos divide”, formulado por Roque Sáenz Peña, gran amigo de Brasil. Nuestras fronteras compartidas dictan que no podemos separarnos, y la geografía no puede cambiar. La frontera existe para unirnos mientras compartimos la misma tierra, los mismos árboles, los mismos problemas, alegrías y penas.

La unión de los pueblos

La unión de los pueblos de Argentina y Brasil se logró gracias a la visión de grandes estadistas como Raúl Alfonsín y Roque Sáenz Peña. Alfonsín fue el gran arquitecto de esta unión, y sin él no existirían el Mercosur, el Acta de Iguazú, ni el tratado que puso fin a la carrera armamentista nuclear. La frontera debe preservar el sentido de patria sin dividir el sentido de unidad, como lo describe el poeta portugués Miguel Torga en su poema “Fronteira”.