La Iglesia argentina sostiene un perfil marcado por el legado de Francisco: una institución volcada al trabajo en los barrios populares, atenta a la pobreza y a la exclusión, y crítica de las polarizaciones que atraviesan al país. Mientras tanto, la posible visita del papa León XIV, prevista para noviembre, continúa sin confirmación oficial después de la operación en la que le extirparon un tumor maligno en un pulmón.

Una Iglesia con acento social

Quienes siguen de cerca el mapa eclesiástico local describen una Iglesia que prioriza a los sectores más golpeados. A esa mirada social, la Conferencia Episcopal suma la idea de una comunidad de puertas abiertas y en salida misionera, que busca estar cerca de los más vulnerables.

"Una Iglesia que quiere anunciar el amor de Dios a todos; de ahí el lema que elegimos para la visita del Papa: Bienvenidos todos. Vayan y anuncien", explicó monseñor Raúl Pizarro, obispo auxiliar de San Isidro y secretario general del Episcopado.

El trabajo territorial se apoya en una amplia red de Cáritas, con comedores, programas alimentarios, apoyo escolar, capacitación laboral y tratamiento de adicciones, entre otras iniciativas de contención y reinserción.

En los últimos meses, los obispos pusieron el foco en los altos niveles de pobreza y exclusión, la situación de los jubilados, la baja de la edad de imputabilidad, el endeudamiento de las familias, la crisis de las personas con discapacidad, el deterioro de los sectores medios, los problemas educativos, la persistencia de la grieta y el avance del narcotráfico, las adicciones y las apuestas online.

Perfiles y conducción

Tras casi tres décadas de liderazgo de Jorge Bergoglio —desde su llegada a la Arquidiócesis de Buenos Aires en 1998 hasta el final de su pontificado, en abril de 2025—, la conducción actual se caracteriza por un tono moderado y abierto al diálogo. Sus rostros más visibles son monseñor Marcelo Colombo, presidente del Episcopado y arzobispo de Mendoza, de 65 años, y monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires desde mediados de 2023, de 58 años.

Ambos impulsan la superación de la confrontación política, el fortalecimiento del diálogo social y la atención a los pobres, los marginados y la clase media empobrecida. García Cuerva, por su exposición en los tedeum de las fechas patrias, ha tenido más cruces con el gobierno de Javier Milei. Colombo, formado junto al obispo Jorge Novak, referente de los derechos humanos durante la dictadura, promovió como obispo de La Rioja la causa de beatificación de Enrique Angelelli y los mártires riojanos.

En sintonía con esa línea, el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Sixto Rossi, de 68 años, alumno de Bergoglio en el seminario jesuita, acompaña a Colombo como vicepresidente primero del Episcopado y muestra un liderazgo creciente.

Expectativa por la visita papal

La eventual llegada de León XIV a la Argentina sigue envuelta en incertidumbre. Antes de la operación, el Pontífice preparaba mensajes para su viaje, y varios obispos anticipaban que encontraría un país "cascoteado por la pobreza" y dividido. En su encíclica Magnifica humanitas, el Papa llamó a "desarmar las palabras" para contribuir a "una civilización más humana", un gesto que resuena en el diagnóstico episcopal sobre la agresividad del lenguaje político y la dificultad para construir consensos.