Hideo Kojima, una de las figuras más reconocidas del desarrollo de videojuegos, cambió su postura sobre la inteligencia artificial. En una entrevista reciente con Game Spark, el creador de Death Stranding afirmó que estas herramientas ya no le resultan atractivas para la creación y que prefiere los métodos de siempre.
La declaración llama la atención porque Kojima había respaldado públicamente el uso de IA en tareas de programación y otros procesos. Incluso la utilizó en proyectos cuestionados, como un corto para Prada junto a su amigo Nicolas Winding Refn.
Eficiencia sí, pero sin la chispa
Kojima no niega los beneficios prácticos. Reconoce que la IA acelera el trabajo y permite cumplir plazos con mayor rapidez. Sin embargo, esa ventaja no compensa lo que se pierde en el camino.
"La IA ha hecho que todo sea aún más eficiente y nos permite cumplir los plazos más rápido", admitió.
El problema, según su visión, es que terminar antes no equivale a disfrutar más. Para explicarlo, puso como ejemplo el dibujo: lo valioso no es la imagen final, sino el recorrido para llegar a ella. Delegar todo en una máquina le resulta poco estimulante.
Kojima comparó la creación con armar un puzle, un set de LEGO o una maqueta. Cualquiera puede alcanzar el mismo resultado, pero el placer está en ensamblar cada pieza. Esa chispa es la que teme que se pierda.
"Me preocupa qué va a pasar con ese disfrute que acompaña al proceso de crear algo", señaló.
Una mirada hacia adelante
El director no cree que los próximos cinco o diez años traigan problemas graves. Su inquietud apunta más lejos: una IA sin límites que ocupe un lugar central en la producción artística.
"No quiero un futuro en el que se pierda esa parte creativa", sostuvo.
Su postura no es de rechazo total. Defiende un uso criterioso de estas herramientas, sin que reemplacen el impulso humano. Eso sí, el propio Kojima dejó abierta la posibilidad de volver a cambiar de opinión en unos meses, como ya lo hizo antes.
La reflexión llega mientras trabaja en OD: KNOCK, un proyecto que, según sus palabras, depende de esa chispa creativa que la IA no puede replicar.