Jorge "Locomotora" Castro, ex campeón de peso medio, murió el 14 de octubre de 2026 a los 59 años. La noticia se vio acompañada de anécdotas sobre su afición a los autos de carrera, en especial una experiencia en el autódromo de Río Gallegos en la que pilotó brevemente un vehículo de Turismo Carretera.
Una visita a la pista patagónica
El boxeador, conocido por su amor al motor, se acercó al box de Alejandro Occhionero el 9 de marzo de 2003 y solicitó subirse al coche de la categoría. Occhionero, ex piloto de Necochea, recordó que el permiso se obtuvo tras gestiones con la organización y que Castro realizó dos vueltas en un entrenamiento previo. "Pedimos el permiso a la categoría y lo llevé dos vueltas en un entrenamiento. No era fácil que dejaran subir a alguien como acompañante así de una, pero como el Roña era un deportista de élite, lo habilitaron", explicó.
"Se sintió bien, le encantó porque le gustaban mucho los fierros y lo vivió con mucha pasión", señaló Occhionero.
Otros momentos en el mundo del motor
Antes de Río Gallegos, Castro había asistido al arranque de la temporada en Mar de Ajó en febrero de 2002, compartiendo la pista con el también aficionado Juan Martín "Látigo" Coggi. En ambas ocasiones, el pugilista mostró su entusiasmo por los motores y la velocidad, aunque nunca llegó a competir oficialmente.
Occhionero recordó que la visita a Río Gallegos coincidió con la cercanía del boxeador a Caleta Olivia, y que el equipo le ofreció un Ford Falcon preparado por su propio staff. "Era un tipo simple, normal para lo groso que era", añadió, lamentando que la concentración del fin de semana impidió que pudieran pasar más tiempo juntos.
Legado en la zona
Necochea, la ciudad natal de Occhionero, mantiene una fuerte tradición automovilística. Su familia ha estado vinculada al deporte motor durante décadas, con su hermano Marcelo como responsable de equipos y su tío Juan Alberto compitiendo en la famosa escudería del "7 de Oro" de Roberto Mouras.
El fallecimiento de Castro cierra una etapa donde el deporte y la pasión por los motores se entrelazaron, dejando en la memoria de sus amigos y seguidores una imagen de un atleta que disfrutó la velocidad tanto como el ring.