El ministro de Economía, Luis Caputo anunció este lunes que Japón autorizó la importación de carne argentina proveniente de todo el territorio nacional, incluida la zona libre de aftosa con vacunación. La medida permite acceder a uno de los mayores compradores de cortes vacunos, cuyo gasto anual supera los US$3.100 millones.

Un avance sin precedentes

Esta apertura rompe el aislamiento que mantenía a la Argentina en el grupo de "países aftósicos". La certificación sanitaria japonesa reconoce los planes de vacunación de largo plazo y la trazabilidad garantizada por el Senasa, lo que abre la puerta a nuevos mercados.

Décadas de negociaciones

Las conversaciones con Tokio iniciaron hace 20 años y se intensificaron en los últimos dos años. En julio de 2024, el entonces secretario de Bioeconomía Fernando Vilella se reunió con el secretario de Gabinete japonés Yoshimasa Hayashi para solicitar la apertura. Días después, Vilella fue llamado a renunciar, mientras Hayashi hoy ocupa el cargo de ministro de Asuntos Internos.

Desafíos arancelarios y nuevos horizontes

A pesar del acceso, Argentina enfrenta aranceles más altos que los de Estados Unidos y Australia, sus principales competidores en Japón. Sin embargo, la aprobación japonesa es clave para intentar entrar en Corea del Sur, otro mercado de alto valor.

Diversificación y señales positivas

Aunque China sigue siendo el principal destino, diversificar reduce la dependencia y permite ajustar la producción a distintas demandas. El sector ganadero muestra signos alentadores: la Fundación Mediterránea‑Ieral señaló un aumento del peso medio de la res, primeras indicaciones de retención de vientres y récord de exportaciones, factores que favorecen la eficiencia y la proyección internacional.

Obstáculos regulatorios internos

El gobierno eliminó varias barreras al comercio, pero mantiene vigentes los Derechos de Exportación (DEX) sobre la carne de novillo, una retención que el presidente Javier Milei no logró suprimir en la Exposición Rural de Palermo a fines de julio.

Perspectivas a futuro

Con la certificación japonesa, la industria cárnica argentina gana un referente de calidad que podría facilitar la apertura de otros mercados asiáticos y consolidar su posición en la cadena global de proteínas animales.