En 72 horas el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) emitió cuatro informes que reflejan deterioro en los principales indicadores macroeconómicos. Los datos, correspondientes al mes de julio y al primer semestre del año, mostraron caída de salarios, descenso de ventas en supermercados, mayoristas y shoppings, reducción de la actividad económica y un aumento de la pobreza.

Indicadores que alarman

El martes se dio a conocer el relevamiento de salarios, que registró una disminución real respecto al mes anterior. Al día siguiente, el organismo presentó cifras de ventas minoristas, revelando una caída en el consumo masivo de agosto. El jueves se publicó el Estimador Mensual de Actividad Económica, confirmando una contracción en la producción del sector servicios. Ese mismo día, el registro de pobreza del primer semestre mostró un repunte que supera las proyecciones de consultoras privadas.

Intentos de mitigación del oficialismo

Frente a la avalancha de números negativos, el oficialismo trató de atenuar el impacto invocando cuestiones de coyuntura y comparaciones estadísticas. Sin embargo, la reacción fue mínima. Un portavoz del Gobierno calificó la crítica opositora de “basura” y sostuvo que la estrategia del Ejecutivo ya estaba trazada para sortear la crisis.

Agenda política y tensiones internas

Mientras los indicadores se deterioraban, la agenda de Javier Milei se centró en dos frentes: su viaje a los Estados Unidos para asistir a la Asamblea General de la ONU, y la gestión del Congreso. En la ONU, el presidente reiteró su alineamiento internacional, aunque dejó una contradicción al pedir una intervención más efectiva del organismo que él mismo había descalificado.

En el plano interno, el proyecto de Presupuesto 2027 provocó polémica al incluir un ajuste en el rubro de discapacidad, calificado por socios de la Liga de Lucha por la Libertad (LLA) como un gesto insensible. La medida generó rechazo dentro del oficialismo y tensionó la negociación con diputados. Tras intervenciones de Martín Menem, el Gobierno retrocedió en esa partida para lograr el dictamen y evitar una derrota política que podría afectar la campaña de reelección.

El escenario muestra cómo la combinación de datos económicos adversos y disputas internas dificulta que el juego político de Olivos amortigüe el impacto de la crisis, dejando incertidumbre sobre la capacidad del Ejecutivo para mantener la confianza del electorado.