La disputa por las obligaciones económicas que dejó el cierre de FATE quedó resuelta en el fuero laboral. El pago de las indemnizaciones y los salarios adeudados, sumado al levantamiento del embargo, permitió dar por saldadas las deudas que la empresa mantenía con sus extrabajadores.

El conflicto, sin embargo, no termina ahí. La planta de San Fernando continúa ocupada y la restitución del inmueble a sus propietarios sigue pendiente, un punto que quedó fuera de la órbita laboral y que ahora depende de la causa penal.

Dos frentes que avanzan a distinto ritmo

El cierre del expediente laboral descomprime uno de los frentes más visibles del conflicto: el que tenía que ver con el dinero. Con las indemnizaciones y los salarios abonados y el embargo desafectado, la discusión sobre las obligaciones económicas derivadas del cierre quedó zanjada.

El otro frente, el de la ocupación, mantiene la tensión. La planta sigue en manos de los trabajadores y los dueños del predio aún no recuperaron la posesión. Esa situación alimenta las quejas de la parte propietaria, que reclama por la demora en la restitución.

Qué queda por resolver

La causa penal es la que debe definir el futuro del inmueble. Hasta que eso ocurra, la fábrica permanece ocupada y la restitución a sus propietarios continúa sin fecha.

El caso de FATE combina así un cierre económico ya resuelto con un conflicto físico que sigue abierto: la deuda está saldada, pero la planta todavía no volvió a sus dueños.