El martes 5 de noviembre, la Alliance for Automotive Innovation, que representa a General Motors, Toyota y Volkswagen, presentó al Congreso de EE.UU. una solicitud para aprobar una prohibición definitiva a la importación de vehículos fabricados por compañías chinas.
Presión legislativa
La petición busca que el proyecto sea retomado cuando el Congreso vuelva a sesionar después de los comicios de medio término, con el objetivo de cerrar la medida antes de que finalice el año. La iniciativa llega en un momento en que el expresidente Donald Trump insinuó la posibilidad de permitir que firmas chinas produzcan autos dentro del territorio estadounidense.
"Necesitamos proteger el mercado estadounidense de una avalancha de importaciones chinas que conllevan riesgos de vigilancia y ponen en desventaja a los fabricantes actuales", afirmó John Bozzella, presidente de la Alliance for Automotive Innovation.
Motivos de la prohibición
Los fabricantes citan dos riesgos principales: la posibilidad de que los sistemas digitales de los vehículos recojan información sensible o permitan accesos remotos desde China, y la presión competitiva de marcas que ya están alterando el equilibrio en otros mercados.
Contexto global de la industria china
En 2025, China produjo 16 millones de autos eléctricos e híbridos enchufables, representando casi tres cuartas partes del total mundial, y exportó 2,5 millones unidades. En el primer trimestre de 2026, esas exportaciones se duplicaron respecto al mismo período del año anterior.
En la Unión Europea, los fabricantes chinos alcanzaron una cuota del 10,6 % del mercado en septiembre de 2026, frente al 6,9 % registrado un año antes. BYD registró 206.002 patentes en la UE entre enero y septiembre, un aumento del 154,4 % respecto al año previo, mientras que Chery, con sus marcas Omoda y Jaecoo, sumó 137.003 unidades, creciendo un 246,5 %.
Repercusiones en el mercado interno
Las ventas de autos usados en EE.UU. retrocedieron un 4,1 % en el año, con una caída adicional en octubre, lo que refuerza la preocupación de los fabricantes locales sobre la competencia de los modelos chinos.
Con la solicitud encaminada al Congreso y la proximidad de las elecciones legislativas, el debate sobre la entrada de vehículos chinos en el mercado norteamericano se intensifica, mientras la industria china continúa expandiéndose a nivel global.