Durante el Coloquio de IDEA, celebrado esta semana en Buenos Aires, directivos de importantes empresas acordaron que el Estado argentino no ofrecerá medidas de alivio a la industria manufacturera y que la solución debe venir del propio sector privado.

Estado fuera del tablero

Marcela Romero, directora general de Schneider Electric para Argentina, Paraguay y Uruguay, afirmó que “el Gobierno dejó bien en claro que es algo en lo que no se va a meter, que están más preocupados con el tema macro”. La declaración quedó como síntoma de la postura oficial: la política macroeconómica seguirá sin intervenir en la crisis de las pymes industriales.

Los participantes coincidieron en que Argentina debe abandonar los renglones donde la competitividad es insuficiente, especialmente frente a la oferta de bajo costo proveniente de China. La consolidación de marcas internacionales y la imposibilidad de igualar precios presionan a la industria a replantear su modelo.

El futuro de las pymes

El debate giró en torno a cómo mantener activo el tejido de pymes, históricamente esencial para el empleo y la producción local. La propuesta dominante es que las grandes compañías dejen de operar de forma aislada y construyan cadenas de valor más densas con sus proveedores locales.

"Si empezamos a trabajar más como un ecosistema, podemos encontrar cómo el sector de las metalmecánicas —que hoy está más golpeado— puede aportar a los proyectos que hay en Argentina", señaló un representante de la industria.

Romero destacó que la transformación no requiere inversiones millonarias; mejoras puntuales en procesos, incorporación de sensores, robotización limitada y mayor eficiencia energética pueden mantener a las pymes competitivas dentro de esos nuevos esquemas.

La economía del conocimiento como motor

Las cámaras sectoriales fueron señaladas como los agentes que deberán articular esa inclusión, proponiendo planes de encadenamiento, capacitación de perfiles y modelos de cooperación.

En este contexto, Leandro Mora Alfónsin, director ejecutivo de Argencon, recordó que la economía del conocimiento ha demostrado resiliencia en crisis anteriores y hoy genera USD 10.500 millones en exportaciones y 351.000 empleos directos. “Este sector creció en todos los períodos. Pudieron cambiar las velocidades, pero siempre creció”, explicó.

Mora Alfónsin añadió que la barrera de entrada es baja: “Con conectividad a internet, talento y una computadora, podés vender al exterior sin grandes inversiones”. La creciente demanda global de soluciones de inteligencia artificial abre nuevas oportunidades para empresas argentinas que ya desarrollan sus propios productos.

El consenso final fue que, ante la ausencia de políticas de apoyo, la iniciativa debe provenir de la iniciativa privada y de las organizaciones empresariales, que deberán diseñar los ecosistemas necesarios para que las pymes encuentren su lugar en los sectores considerados estratégicos: energía, minería, agro y la propia economía del conocimiento.