La distribución del ingreso en Argentina volvió a mostrar un retroceso para los trabajadores durante el segundo trimestre de 2026. Según el último informe del Indec, la participación de los asalariados en el valor agregado bruto cayó al 42,9%, mientras que el excedente de explotación bruto —el saldo que queda en las empresas después de pagar sueldos e impuestos— subió al 44,7%. La brecha se amplió 2,83 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2025 y confirma una tendencia que ya venía gestándose: la rentabilidad se concentra en los sectores exportadores y no se derrama hacia el resto de la economía.

Los números que explican el fenómeno

El informe oficial detalla que el avance de la rentabilidad empresarial estuvo traccionado por Agricultura, ganadería, caza y silvicultura y Explotación de minas y canteras, cada uno con una incidencia positiva de 1,24 puntos porcentuales. En contraste, Comercio mayorista, minorista y reparaciones restó 0,94 puntos y la Industria manufacturera aportó -0,25 puntos. "La diferencia se explica por las contribuciones de los sectores Agricultura, ganadería, caza y silvicultura y Explotación de minas y canteras", señala el documento del organismo estadístico.

Del otro lado de la balanza, la remuneración al trabajo pasó del 45,4% en el segundo trimestre de 2025 al 42,9% en igual lapso de este año. La caída de 2,43 puntos se reparte entre el sector público (-0,62 p.p.) y el privado (-1,81 p.p.). Los rubros más golpeados fueron la industria manufacturera (-0,54 p.p.), la administración pública y defensa (-0,41 p.p.) y el comercio (-0,38 p.p.).

Empleo precario: la otra cara del crecimiento

El dato que más preocupa a los analistas es la composición del empleo. La generación total de puestos de trabajo creció un 0,5% interanual, pero ese aumento se sostuvo exclusivamente en los puestos no asalariados, que avanzaron un 3,2%, mientras que los asalariados retrocedieron un 0,8%. En la práctica, se destruyen empleos registrados con beneficios sociales y se crean puestos precarios, muchos de ellos de cuentapropistas, con remuneraciones más bajas.

El fenómeno se enmarca en un modelo que prioriza la rentabilidad de los sectores exportadores —beneficiados por el RIGI— sin que ese excedente se traduzca en mejoras para el conjunto de la población. Un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) reveló que, entre 2025 y 2026, el sector de hidrocarburos generó una demanda por motivos financieros de 4.832 millones de dólares, lo que constituye una fuga neta de divisas.

Un mercado interno que se apaga

La pérdida de participación de los salarios en el valor agregado tiene un correlato directo en el consumo. Con menos ingresos disponibles, el mercado interno se contrae y las empresas que dependen de la demanda local —comercio, industria manufacturera— son las que más sufren. El informe del Indec muestra que esos sectores no solo pierden rentabilidad, sino que también reducen su peso en la economía.

El cierre del segundo trimestre deja un panorama claro: la riqueza se concentra en los enclaves exportadores, mientras los trabajadores ven caer su porción de la torta y el empleo que se crea es cada vez más precario. El próximo informe del Indec, correspondiente al tercer trimestre, permitirá evaluar si la tendencia se profundiza o si algún factor externo modifica el escenario.