En julio de 2026 la morosidad de los créditos a hogares argentinos llegó al 12,9 %, el peor registro desde 2010, según datos de PensarLab y el Centro de Estudios de la Ciudad (CEC). El fenómeno afecta a la mayor parte de la población que recurre al crédito para cubrir gastos cotidianos.
Refinanciaciones insuficientes
Los bancos promocionan la refinanciación como una salida para evitar impagos, pero la medida pierde fuerza cuando los ingresos familiares no cubren ni los gastos básicos. En esos casos, el nuevo préstamo solo posterga la deuda, sin mejorar la capacidad de pago.
Perfil del endeudamiento
El estudio revela que el 58 % de los argentinos utilizó algún tipo de crédito en los últimos meses; la cifra sube al 63 % entre mujeres y al 65 % en los sectores de menores ingresos. De los que tomaron crédito, el 26 % lo destinó a la compra de alimentos, el 21 % a gastos cotidianos del hogar y el 15 % a servicios e impuestos. Sólo el 14 % lo usó para cancelar deudas previas.
Perspectiva de los deudores
"Solo el 34 % de los deudores cree que podrá saldar sus obligaciones", señala el informe de PensarLab. Un 37 % piensa que no podrá hacerlo y el 26 % no tiene una respuesta clara.
Alarma del sector bancario
La irregularidad de los créditos familiares se disparó de 5,6 % en julio de 2025 a 12,9 % en julio de 2026, reflejando la erosión de la capacidad de pago en un contexto donde el consumo financiado representa una parte creciente de la economía.
A pesar de que algunos indicadores macroeconómicos se han estabilizado, la falta de ingresos suficientes impide que la refinanciación sea una solución estructural. El informe advierte que, sin mejoras en la generación de ingresos, la carga de la deuda seguirá desplazándose hacia el futuro.