Una comitiva de funcionarios de EE. UU. llegó a Buenos Aires y al norte argentino y permanecerá en el país hasta el viernes para impulsar el Corredor Andes‑Atlántico, una iniciativa bilateral que contempla invertir US$7.000 millones en infraestructura antes de 2027.

Qué implica el corredor

El proyecto busca modernizar la red que une la zona productiva del noroeste y la cuenca de Vaca Muerta con los puertos del Atlántico. Incluye ferrocarriles, oleoductos, gasoductos, puertos, redes eléctricas y sistemas digitales. Según el Departamento de Estado, "el objetivo es atender la creciente demanda de los sectores energético y minero y reducir los cuellos de botella en transporte y energía".

Destino de los fondos

La mayor parte del presupuesto, US$6.000 millones, está destinada al proyecto LNG de Vaca Muerta, liderado por YPF, ENI y XRG, con financiamiento del Exim Bank y la DFC. El resto cubrirá obras de energía eléctrica (como el programa AMBA I), ampliación de ferrocarriles y puertos, y proyectos de telecomunicaciones y ciberseguridad.

Próximos pasos

Durante la visita, la delegación identificará obras prioritarias para rehabilitar líneas ferroviarias, puertos y la hidrovía, y abrirá licitaciones donde empresas estadounidenses podrán competir. En el ámbito digital, se apoyará la adopción de tecnología fiable y la seguridad de plataformas aduaneras.

La misión constituye la segunda fase del corredor, anunciado el 23 de septiembre en Nueva York, y abre la puerta a la planificación detallada que se desarrollará en los próximos meses.