La Guardia Civil, respaldada por Europol y fuerzas de diez naciones, detuvo este lunes a un menor de 16 años en la provincia de Alicante, bajo sospecha de ser el cerebro de la red criminal conocida como KillSec.
Según la investigación, KillSec habría intentado alrededor de 1.000 ciberataques contra entidades de distintos países, comprometiendo unos 500 sistemas y dejando más de 280 víctimas que pagaron rescates que superaron los 500.000 euros en criptomonedas.
"Capturar al responsable principal es un golpe significativo contra la red", afirmó el portavoz de la Guardia Civil.
Operación internacional y hallazgos
La operación conjunta, denominada KillSwitch, permitió a los agentes tomar control de la infraestructura del grupo, incautar 110 terabytes de datos y bloquear cinco servidores centrales. Además, se pusieron bajo control policial varios dominios empleados por la organización y se confiscaron activos vinculados a los pagos en cripto.
Modo de acción de KillSec
KillSec utilizaba ransomware, un software que cifra los archivos de la víctima y bloquea su acceso, complementado con malware diseñado para infiltrarse en sistemas y extraer información sensible. Los atacantes se enfocaban en vulnerabilidades de servicios en la nube, copiaban datos confidenciales y los trasladaban a servidores bajo su control.
Una vez robada la información, la publicaban en un sitio de la dark web y amenazaban con difundirla si no se abonaba el rescate. Cuando la víctima no pagaba, los archivos quedaban disponibles para descarga gratuita, generando graves riesgos de reputación y operatividad.
Investigación y antecedentes
En España, la pesquisa comenzó en 2025 bajo el nombre de Operación ROTOMA, tras la colaboración entre la Guardia Civil y el FBI de Puerto Rico. Paralelamente, los Mossos d'Esquadra investigaron un ataque atribuido a KillSec contra una empresa catalana, cuyo perjuicio económico rondó el millón de euros.
El trabajo conjunto de ambos cuerpos identificó al adolescente, localizó su domicilio en Alicante y le atribuyó el rol de administrador y operador principal. En la misma red también se detectó a un joven de 18 años, menor de edad en el momento de los hechos.
Las diligencias incluyeron dos registros en España: uno en una vivienda y otro en una oficina dentro de un hotel de la provincia. La Oficina Estatal de Policía Criminal de Hamburgo y la Fiscalía de Hamburgo coordinan la fase judicial, mientras los investigadores siguen analizando los dispositivos incautados para localizar a posibles víctimas adicionales y rastrear los fondos obtenidos mediante extorsión.