Cuatro agrupaciones de la escena rockera han decidido incluir dos bajistas en su alineación, desafiando la configuración clásica de guitarra, bajo y batería.

Doble bajo, una apuesta sonora

En la historia del rock, la presencia de dos guitarras o la incorporación de teclados es frecuente, pero la doble sección de bajo sigue siendo una excepción. Los grupos que adoptan esta práctica buscan ampliar la zona rítmica y crear texturas más densas.

¿Qué aporta el segundo bajo?

El bajo adicional permite reforzar la línea de groove, generar contrapuntos y aportar mayor profundidad en los pasajes más pesados. Además, brinda la posibilidad de alternar roles: uno mantiene la raíz mientras el otro explora melodías o efectos.

Ejemplos en la práctica

Las cuatro bandas analizadas comparten la intención de experimentar con la sonoridad, y cada una ha encontrado una forma distinta de integrar a sus dos bajistas, ya sea con afinaciones contrastantes o con pedales de efectos que expanden el rango tonal.

Un movimiento aún marginal

Aunque la tendencia no se ha generalizado, la presencia de dos bajos está ganando terreno entre grupos que buscan diferenciarse y ofrecer experiencias auditivas más complejas.

El fenómeno muestra cómo la evolución del rock sigue abierta a innovaciones estructurales, incluso en los elementos más tradicionales.