Un chorizo de cerdo con dulce de frutilla cocida empezó a venderse en Coronda, la ciudad santafesina donde la frutilla atraviesa la economía y la identidad local. El producto es de Charcutería Mazza, el emprendimiento del bartender Nicolás Márquez y su socio José Zago, y tendrá su presentación formal en la 67° Fiesta Nacional de la Frutilla, que se hará del 6 al 8 de noviembre en esa localidad.

La propuesta busca llevar el fruto emblemático de la zona a un terreno poco habitual: el de los chacinados. La carne de cerdo ya tiene antecedentes en preparaciones agridulces, pero incorporar frutilla a un chorizo es una apuesta distinta dentro de una cultura gastronómica que suele asociar el embutido con recetas más tradicionales.

Cómo se elabora

La base es 100% carne de cerdo y a esa mezcla se le suma dulce de frutilla cocida. El desafío no fue solo sumar el ingrediente, sino lograr que la fruta aportara su perfil dulce y frutal sin tapar el sabor de la carne ni de los condimentos. Para eso, los emprendedores hicieron varias pruebas hasta dar con una fórmula equilibrada.

"Nos llevó varias pruebas encontrar el punto justo. Queríamos que se sintiera la frutilla, pero sin que tapara los demás sabores", explicó Márquez.

El objetivo, según el propio relato del bartender, no era que el chorizo se volviera una preparación predominantemente dulce, sino que cada ingrediente ocupara su lugar. La elección del cerdo tampoco fue azarosa: su versatilidad permite combinarlo con ingredientes dulces y frutales, una lógica que se usa en distintas cocinas del mundo.

"Sabemos que cuando uno escucha chorizo con frutilla puede parecer algo raro, porque no es una combinación a la que estamos acostumbrados. Pero el cerdo va muy bien con lo agridulce", agregó Márquez.

Dos trayectorias que se cruzan

Detrás de Charcutería Mazza hay dos recorridos ligados a la gastronomía. Márquez viene del mundo de la coctelería: estuvo alrededor de una década al frente de Casa Bárbara, un bar de la costanera de Coronda, antes de meterse en la elaboración de embutidos. Junto a Zago encontró en la combinación de sabores una oportunidad para armar una línea de productos con identidad propia.

La iniciativa empezó a tomar forma este año y ya llegó a comercios y mesas de la región. El paso siguiente será la vidriera más grande que tiene la ciudad para su fruto: la fiesta nacional que reúne a productores, vecinos y visitantes durante tres días de noviembre.