La Companyia Hongaresa de Teatre, fundada en Valencia en 1995, estrena en Buenos Aires su obra Coro, escrita por Paco Zarzoso y dirigida por el argentino Germán Rodríguez junto al propio autor. La pieza se presenta los viernes a las 20 en TODA Teatro (Tacuarí 964), en San Telmo, con una duración de 50 minutos.

El elenco está integrado por Shanti Criscuolo, Paula Ituriza y Caro Setton. La obra propone una experiencia escénica que suspende el juicio y se apoya en el poder de la palabra: una voz narra desde un costado de la platea lo que ocurre en escena, mientras las actrices construyen sus figuras en ese límite entre lo contado y lo actuado.

Una voz que guía la mirada

El texto de Zarzoso, dramaturgo y poeta, se inscribe en lo que él mismo llama "poeturgia": caminar los bordes entre lo lírico y los cuerpos en escena. La propuesta comienza con una narradora que describe a una joven en una casa precaria, agobiada por el calor, con sillones viejos y una cucaracha en un armario. Esa pintura de palabras se traslada luego al escenario, despojado de escenografía.

Las tres actrices encarnan a mujeres de distintas generaciones: una abuela, una madre y una hija, inmigrantes pobres y solas que hablan un idioma incomprensible. Visten el mismo estampado geométrico en distintos tonos. En la hija aparece algo esperanzador, ajeno al dolor, menos agobiante.

De la distancia coral a la intimidad

La escena final es un diálogo entre madre e hija que contrasta con el inicio: la distancia coral se disuelve ante dos personajes. La mirada se encarna, ya no hay un otro que observa y opina. La obra pide al espectador, como a sus criaturas, desandar el camino desde la extrañeza hasta la intimidad.

La Companyia Hongaresa, fundada por los valencianos Lola López y Paco Zarzoso junto a la catalana Lluïsa Cunille, regresa a Buenos Aires para presentar también otros dos espectáculos: David y Tejedoras de abismos. El nombre de la compañía proviene de un verso de Zarzoso sobre "la tribu triste de los húngaros".

"Dejad la cabeza en el recibidor, junto a los sombreros y los viejos paraguas, dejad relojes y teléfonos en el umbral y mirad solo con el corazón", invita el texto de la obra.

La puesta cuenta con vestuario de Gabriella Gerdelics, iluminación de Leandra Rodríguez, asesoramiento sonoro de Dalila Real y acompañamiento artístico de Lola López. La sala TODA ocupa el mismo espacio donde antes funcionaba La ratonera cultural.