La ciudad de Córdoba fue escenario este viernes de la 13ª Marcha por la Salud Mental, una movilización que avanzó por la Avenida General Paz y que este año llevó la consigna "La salud mental está que arde". El eje del reclamo fue doble: la implementación efectiva de la ley que ya rige y el rechazo al proyecto que el Senado aprobó con media sanción el jueves, al que los manifestantes consideran un paso atrás.

Un malestar que crece

Entre los motivos que llevaron a la convocatoria, los participantes señalaron el deterioro de la situación social, la precarización laboral y la caída de la inversión en el área. Para los organizadores, ese combo explica el aumento del malestar en la población y vuelve más urgente la aplicación plena de la normativa existente.

La movilización arrancó en Avenida Colón y terminó en las inmediaciones del Patio Olmos. Allí se concentraron familiares de personas que atravesaron situaciones de salud mental sin la atención adecuada, un grupo que desde hace años sostiene el reclamo.

Las historias detrás de la marcha

Uno de los manifestantes contó que marchaba por su hijo, fallecido hace 15 años en una institución manicomial: "Confundieron un edema pulmonar con una crisis de ansiedad", relató, y agregó que pudo realizar una autopsia en un sanatorio privado para esclarecer lo ocurrido.

También se hicieron presentes la madre de Ezequiel Castro, quien murió en el Centro Psico-Asistencial (CPA) en junio de 2022, y allegados de Matías Mariño, que sufrió maltratos en ese mismo lugar y hoy se encuentra en estado vegetativo.

El foco en el Senado

Las críticas al proyecto de Salud Mental impulsado por el oficialismo, que consiguió media sanción este jueves, atravesaron toda la jornada. Los manifestantes sostienen que la iniciativa implica retrocesos frente a la ley vigente y que posterga las respuestas que el sistema de salud mental sigue debiendo.

La marcha cordobesa se suma así a un reclamo sostenido en el tiempo: la plena implementación de una norma que ya existe, pero que, según los participantes, todavía no se traduce en atención concreta para quienes la necesitan.