Anthropic anunció que sus modelos Claude ahora insertan una marca de agua invisible en cada texto que producen, facilitando su identificación aunque sea trasladado a otro documento. La funcionalidad cubre todas las versiones lanzadas desde 2 de agosto de 2026 y se aplicará en cualquier producto, API o servicio en la nube donde Claude opere.

La señal no es un aviso visible ni un metadato que desaparezca al pegar el contenido. En su lugar, el modelo incorpora un patrón sutil dentro de las propias palabras, de modo que el rastreo persiste al pasar el texto a aplicaciones como Word, Gmail o redes sociales.

"La señal permanece integrada al texto y puede detectarse aunque se haya trasladado a otro documento", explicó un portavoz de Anthropic.

Este proceso ocurre dentro del modelo, no únicamente en la interfaz, y no afecta la legibilidad ni el sentido del mensaje. Además, Anthropic prevé añadir metadatos firmados a archivos compatibles, como imágenes, mediante el estándar C2PA.

Marco regulatorio europeo

La iniciativa llega tras la entrada en vigor del artículo 50 del AI Act europeo, que obliga a que los contenidos generados por IA incluyan marcas detectables a partir del 2 de agosto de 2026. La normativa busca que herramientas automáticas puedan reconocer resultados de sistemas generativos.

Anthropic figura entre los aproximadamente 190 organismos que suscribieron el código de prácticas voluntario elaborado para cumplir con esas exigencias, junto a Google, Meta, Microsoft, Mistral y OpenAI.

Limitaciones y futuro de la detección

La empresa advierte que la presencia de la marca no implica que Claude haya escrito el texto completo. Si un autor humano entrega un borrador para que el modelo lo corrija, traduzca o resuma, el producto final conservará la señal aunque gran parte del contenido sea humano.

Por ello, los futuros detectores indicarán si Claude intervino en el proceso, sin cuantificar la aportación humana. Anthropic continúa trabajando en herramientas que permitan a usuarios y terceros localizar estas marcas invisibles.

En los próximos meses se esperan versiones de detección accesibles para integrarse en flujos de trabajo habituales, reforzando la trazabilidad de la IA en la generación de texto.