Un vecino de Buenos Aires ya puede preguntar en lenguaje corriente cuánto se destinó a la plaza de su barrio y recibir una respuesta en pocos minutos. Esa es la propuesta de Ciudad Abierta, una plataforma que combina datos públicos con un asistente de inteligencia artificial generativa llamado Gardelito y que busca que los porteños pasen de votar cada dos años a revisar de forma permanente cómo se usan sus impuestos.

El proyecto lo desarrollaron el politólogo Marcelo Insúa y el economista Jesús Rodríguez, expresidente de la Auditoría General de la Nación. La herramienta se presenta como un espacio de libre acceso para consultar leyes, contrataciones y presupuestos de la Ciudad, y también para canalizar pedidos barriales hacia el área de gobierno que corresponde.

Qué se puede consultar

El núcleo de Ciudad Abierta es un mapa interactivo que muestra en tiempo real las demandas de los vecinos y la asignación de recursos por comuna. En un mismo entorno reúne el historial de presupuestos porteños de los últimos 18 años, las leyes vigentes de la Ciudad, una década de Boletines Oficiales, un listado de más de 900 empresas proveedoras y el registro de 350.000 contratos firmados en los últimos años.

Además, los usuarios pueden proponer iniciativas para sus barrios, someterlas a votación y leer los informes que elabora el observatorio técnico de la plataforma. Según Insúa, la clave está en que la información deje de ser un terreno reservado a especialistas.

"Durante décadas, controlar al Estado fue un privilegio de especialistas", afirmó Insúa.

El politólogo sostiene que el objetivo es que los gobernantes "no hagan magia, sino que muestren todo". Rodríguez, por su parte, vinculó la iniciativa con una necesidad democrática: "La ejemplaridad de los gobernantes solo será posible si hay transparencia en los actos de gobierno y rendición de cuentas de los funcionarios".

Primeros resultados y desafíos

A un mes de su lanzamiento, Ciudad Abierta acumula más de 600 usuarios registrados y alrededor de 200 reclamos y propuestas. Insúa contó que varios vecinos recibieron correos del Ente Único Regulador de los Servicios Públicos para ratificar sus denuncias, y que la presidenta de una Junta Comunal se comunicó con el equipo para conocer el proyecto y terminó felicitándolos.

El desarrollo demandó un año y medio de trabajo y contó con la colaboración de un equipo de desarrolladores españoles. El primer obstáculo fue ordenar la información: planillas de presupuesto difíciles de leer, Boletines Oficiales de miles de páginas y un organigrama que cambia con frecuencia. Luego vino el desafío de que cada reclamo llegue al funcionario indicado. Según Insúa, Gardelito cruza cada queja con el organigrama y detecta al responsable, y el sistema controla cada 30 días si el pedido fue atendido.

Insúa también remarcó la independencia del proyecto: Ciudad Abierta "no recibe fondos públicos, ni de partidos, ni de empresas que contraten con el Estado". "Esa independencia es la base de su credibilidad", agregó.

La plataforma se suma a un debate más amplio sobre el acceso a la información pública en la Ciudad, donde los datos existen pero suelen requerir conocimientos técnicos para interpretarlos. La apuesta de sus creadores es que la tecnología achique esa brecha y que el control del gasto deje de ser una tarea exclusiva de contadores y abogados.