Christophe Rousset, reconocido clavecinista y director, subirá al proscenio del Teatro Colón este lunes 2 de noviembre de 2026 al frente del Monteverdi Choir y los English Baroque Soloists para interpretar el oratorio Theodora de Handel. El concierto forma parte de la última gala de la temporada del Mozarteum Argentino.
Un regreso que evoca los años 80
Rousset ya había actuado en el mismo escenario en la década de 1980, acompañando al director belga Philippe Herreweghe. La visita actual reaviva una relación musical que se remonta a su infancia, cuando una actuación de Bruno Gelber en el Festival de Menton dejó una huella imborrable.
"Lo vi una sola vez, pero fue una experiencia extraordinaria", recordó Rousset a LA NACIÓN.
Del piano al clavecín: la decisión que marcó su carrera
A los 13 años, mientras estudiaba piano en Aix-en-Provence, el músico descubrió el clavecín gracias a la sugerencia de su profesor. "El piano era un monstruo colosal para mí; el clavecín, más manejable, resonaba con mi alma", explicó el artista.
El barroco como "máquina del tiempo"
Rousset describe el clavecín como una herramienta que le permite viajar al pasado. Sin internet en sus inicios, coleccionaba recortes de revistas con imágenes de castillos y palacios para recrear la atmósfera barroca que tanto lo fascina.
"Para mí era una manera de abstraerme del mundo actual y entrar en ese mundo maravilloso", afirmó.
De la interpretación histórica a la pantalla
Su experiencia con la música de Händel lo llevó a participar en la banda sonora de la película Farinelli, donde dirigió piezas del compositor. El proyecto abrió puertas a repertorios menos explorados, como el de Nicola Porpora.
"Me buscaron por mi trabajo con Händel; fue una oportunidad fantástica", señaló el director.
Con este programa, Rousset reafirma su compromiso con la música barroca, ofreciendo al público porteño una experiencia que combina rigor histórico y emotividad.