El 29 de septiembre de 2026, Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), declaró que las grandes superficies acumulan 23 de los últimos 24 meses con ventas interanuales negativas, y que el presente mes de septiembre tampoco marcará una mejora.
Magnitud de la contracción
Según el dirigente, en agosto las ventas cayeron 3,3% respecto al mismo período del año anterior y un 0,6% frente a julio, lo que lleva a un retroceso acumulado del 4% en lo que va del año. “Llevamos 23 o 22, si no 24, meses de caída”, señaló en la entrevista concedida a Palo y Zanahoria.
"No existe más el 'changuito lleno' como concepto", afirmó Martínez.
Cambios en el hábito de compra
El poder adquisitivo limitado ha reducido tanto la cantidad como la frecuencia de los tickets. Los consumidores ahora prefieren visitas más pequeñas y frecuentes, lo que beneficia a los comercios de proximidad mientras los hipermercados pierden ventas de gran volumen.
Impacto de la informalidad
Martínez también advirtió que el crecimiento del comercio informal agrava la presión sobre los supermercados formales. Cita una estimación de la UCA que sitúa la informalidad alrededor del 50% del mercado, lo que genera competencia desleal al no cargar con los mismos impuestos y costos laborales.
"Los impuestos que paga el sector formal terminan financiando a quienes compiten sin estar registrados", explicó.
Estrategias de adaptación
Ante la caída sostenida, las cadenas están reconfigurando sus locales: convierten parte del espacio en gimnasios, farmacias, peluquerías, kioscos o sucursales bancarias, buscando rentabilizar metros cuadrados que antes solo servían para la venta de alimentos.
El sector mantiene la apuesta por promociones y descuentos, pero reconoce que la limitada capacidad de compra de los consumidores restringe la efectividad de esas medidas.
Se espera que la ASU continúe monitoreando la evolución de los indicadores y explore nuevas alianzas para mitigar el impacto de la prolongada recesión del consumo.