Carmen Barbieri, la comediante y conductora, habló este sábado en Agarrate Catalina (Radio La Once Diez) y negó la versión popular de que su padre, Alfredo Barbieri, le disparó el auto a Jorge Porcel.
"Mi papá nunca tuvo un arma, porque nunca supo manejar una", declaró la artista.
Según la propia Carmen, la historia fue difundida por el periodista Luis Ventura, quien la relató de forma distorsionada.
"Luisito dice: ‘A mí me lo contaron’. Te lo contaron mal", replicó.
Lo que sí ocurrió fue una amenaza con un cuchillo diminuto, descrito como “más chico que el dedo meñique”. El arma de hoja mínima era la que su padre mostraba mientras tomaba whisky con el actor Julio De Grazia en los bares del ambiente.
"Mi papá quería matarlo, pero con una sevillana chiquitita de una hoja muy pequeña", recordó.
De Grazia, presente en la escena, respondió con humor: "Al gordo no le vas a llegar ni a un órgano con eso".
La fuga nocturna
La madre de Carmen le impuso un ultimátum: abandonar a Porcel o salir de casa. La joven, de 19 años, optó por lo segundo y se marchó descalza, en pijama, a la calle.
Sin teléfono, pidió ayuda al mánager Pepe Parada, quien la recibió en su oficina y le ofreció un sillón con calefacción.
"Quedate ahí, que te paso a buscar", le dijo Parada, y esa noche duró en la oficina.
Parada le prometió un departamento en el noveno piso para el día siguiente, lo que la hizo sentir agradecida.
Contexto y consecuencias
Poco después, Porcel se mudó con ella y la pareja convivió durante dos años. La relación se dio a principios de los setenta, antes de que surgieran los escándalos vinculados a las bailarinas de la miniserie sobre Moria Casán.
Barbieri puntualizó que en aquel entonces Porcel estaba casado y que ella, sin saberlo, se convirtió en amante.
"Yo le creía a Porcel, no a mi mamá. Pasé a ser una amante sin saberlo", confesó.
Con la reciente denuncia de la actriz Georgina, la comediante expresó su apoyo a las mujeres que denunciaron al fallecido humorista.
"Vos sos mi hermana, mi amor. Yo lo hubiese mandado", afirmó con firmeza.
Carmen concluyó que el éxito y la fama pueden agravar las debilidades personales, y recordó que hoy el humor sobre violencia física ya no se tolera.