Bethany Hamilton tenía 13 años cuando un tiburón tigre le cambió la vida para siempre. El 31 de octubre de 2003, mientras surfeaba en la playa de Tunnels, en Kauai, Hawái, el animal le amputó casi por completo el brazo izquierdo y le provocó una hemorragia severa. Sobrevivió por la reacción inmediata de quienes estaban con ella en el agua y por la atención médica que recibió minutos después.
Lejos de alejarse del mar, la surfista estadounidense volvió a pararse sobre una tabla 26 días más tarde, según su biografía oficial. Lo hizo con un modelo adaptado y con la tarea de reconstruir desde cero gestos que antes le salían sin pensar: remar, equilibrarse, cruzar la pared de una ola.
"Si no vuelvo a subirme a mi tabla, estaré de mal humor para siempre", contó años después en una entrevista con The Honolulu Advertiser.
De la rehabilitación al circuito profesional
La vuelta a la competencia fue rápida. En enero de 2004 se presentó en un torneo de la National Scholastic Surfing Association (NSSA), la principal organización del circuito escolar estadounidense, y ese mismo año llegó a la final del nacional sub-18. También recibió el premio ESPY de ESPN al mejor regreso deportivo y el Teen Choice Award al coraje.
En 2005 se quedó con el título nacional juvenil sub-18 de Estados Unidos y ganó el O'Neill Island Girl Junior Pro. Desde entonces compitió contra surfistas sin discapacidad y cerró las temporadas 2008 y 2009 en el puesto 14 de la World Qualifying Series.
Su palmarés internacional incluye un tercer lugar en el Roxy Pro Surf Festival de Australia, un segundo puesto en el Billabong ASP World Junior Championship y un tercero en el Río Surf International de Brasil.
El día que superó a las número uno
Uno de sus mejores resultados llegó en 2016, en el Fiji Women's Pro de la World Surf League. Hamilton eliminó a la seis veces campeona mundial Stephanie Gilmore y a Tyler Wright, que por entonces lideraba el ranking, y avanzó hasta las rondas decisivas. Fue su mejor actuación en una prueba de la máxima categoría del surf femenino.
Al año siguiente, el Salón de la Fama del Surf la incorporó entre sus figuras distinguidas. También en 2017 recibió el premio Water-Woman of the Year de la Surf Industry Members Association.
Su historia trascendió el deporte: en 2004 publicó la autobiografía Soul Surfer, que narra el ataque, la rehabilitación y el regreso al agua. El libro se convirtió en película en 2011, con Hamilton como doble en las escenas de surf.
Qué hace hoy
A más de dos décadas del ataque, la surfista hawaiana sigue vinculada al mar, aunque ya no solo desde la competencia. Reparte su tiempo entre apariciones en el agua, charlas, contenidos digitales, libros y proyectos ligados a su fe y al acompañamiento de personas con diferencias físicas. En su sitio oficial se presenta como "esposa, madre, surfista y creyente".