En 1993, Arnold Schwarzenegger declaró que ya sospechaba del bajo desempeño de El último gran héroe, su nuevo estreno, después de la masiva aceptación de Terminator 2: el juicio final.

Una racha casi imbatible

Durante la década que separó Conan el Bárbaro de Terminator 2, el actor acumuló 12 éxitos de 13 películas, recuperando la inversión y generando ganancias en la mayoría de sus proyectos.

Un proyecto arriesgado

Dirigida por John McTiernan, la cinta intentó romper la cuarta pared y parodiar los clichés propios de Schwarzenegger, mezclando acción y humor autorreferencial. La producción contó con una campaña publicitaria de gran escala, incluyendo la inversión de 500 000 dólares para colocar el logo de la película en el lateral de un cohete no tripulado.

Competencia inesperada

Poco antes de su estreno, el público se vio cautivado por Jurassic Park de Steven Spielberg, que se convirtió rápidamente en el mayor éxito cinematográfico de la historia hasta ese momento, eclipsando la llegada de El último gran héroe.

"Lo veía venir; era mi turno", afirmó Schwarzenegger.
"Estaba en la cima, ¿adónde podía ir? Sabía que en cuanto hubiera vulnerabilidad, el ataque llegaría", añadió.

Repercusiones y recuperación

A pesar del revés, la película no detuvo la carrera del actor. Un año después, volvió a colaborar con James Cameron en Mentiras arriesgadas, que se ubicó como la tercera película más taquillera de 1994, solo detrás de El rey león y Forrest Gump.