El Gobierno argentino autorizó la extradición de Serkan Kurtulus, un jefe mafioso turco que denuncia vínculos entre el crimen organizado y el entorno del presidente Recep Tayyip Erdoğan. Detenido en la Argentina desde 2020, Kurtulus solicitó permanecer en el país como refugiado político, pero su petición fue denegada.

La decisión del Gobierno argentino se produce después de que Kurtulus fuera requerido por Turquía como supuesto cabecilla de una organización acusada de homicidio, extorsión, secuestro y tráfico de armas. La Cancillería dispuso su entrega a Turquía, y las oficinas de Interpol en Buenos Aires y Estambul comenzaron a coordinar los detalles del traslado.

Denuncias y advertencias

Kurtulus afirma que podría ser torturado o asesinado al regresar a Turquía debido a sus denuncias sobre la relación entre organizaciones mafiosas y sectores de inteligencia turcos. Su defensa sostiene que se convirtió en un “arrepentido” dispuesto a aportar información sobre la presunta relación entre organizaciones mafiosas y dirigentes políticos turcos.

El periodista Can Dündar, exdirector del diario Cumhuriyet, condenado en ausencia a 27 años de prisión por la Justicia turca, reclamó que la Argentina le concediera asilo político a Kurtulus. Dündar afirmó que la extradición de Kurtulus supondría para él la tortura e incluso la muerte.

Contexto internacional

Las advertencias formuladas por Kurtulus y Dündar encontraron eco en organismos internacionales que denuncian la situación institucional de Turquía desde hace años. Human Rights Watch, Amnistía Internacional y el Consejo de Europa han denunciado reiteradamente detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzadas y persecución judicial en Turquía.

La decisión del Gobierno argentino adquiere una dimensión adicional por las denuncias formuladas por Kurtulus desde la cárcel. La situación de Kurtulus y la decisión del Gobierno argentino serán objeto de seguimiento por parte de organismos internacionales y defensores de los derechos humanos.