Este martes 13 de octubre de 2026, especialistas en salud cardiovascular conmemoraron el Día Mundial de la Trombosis y recordaron a la población los signos de alerta que pueden indicar la presencia de un coágulo sanguíneo y que exigen una evaluación médica urgente.
Qué es la trombosis
La trombosis ocurre cuando se forma un coágulo dentro de una vena, una arteria o el corazón, bloqueando parcial o totalmente el flujo sanguíneo. En condiciones normales, las plaquetas y proteínas crean un tapón para detener hemorragias y luego se disuelven; en la trombosis ese proceso no finaliza adecuadamente.
"Los coágulos pueden formarse sin una lesión previa y permanecer en el vaso", señaló la Cleveland Clinic.
Si el coágulo se desprende y viaja por la circulación, pasa a llamarse émbolo, pudiendo quedar atrapado en vasos más pequeños y generar una embolia.
Tipos y complicaciones
Se distinguen dos formas principales: la trombosis venosa y la trombosis arterial.
En la venosa, la más frecuente es la trombosis venosa profunda (TVP), que afecta mayormente las piernas, sobre todo la pantorrilla y el muslo, aunque también puede presentarse en brazos, pecho o pelvis. Cuando parte del coágulo llega a los pulmones se produce una embolia pulmonar, una condición que compromete la circulación en las arterias pulmonares.
La arterial se desarrolla dentro de los vasos que llevan sangre desde el corazón al resto del organismo. Puede involucrar arterias coronarias o cerebrales, desencadenando un infarto o un ACV (accidente cerebrovascular). Según la Universidad de Stanford, la aterosclerosis –acumulación de placas de grasa o calcio– favorece la ruptura de la pared arterial y la formación del trombo.
Señales de alarma
Los síntomas varían según la ubicación del coágulo. En una TVP de la pierna pueden aparecer dolor, hinchazón, sensibilidad, enrojecimiento o cambios de temperatura, generalmente en una sola extremidad. En los brazos los signos son similares: inflamación, dolor y alteración del color cutáneo.
Cuando el coágulo se desplaza a los pulmones, la persona puede experimentar falta de aire, presión o dolor torácico, tos (a veces con sangre), mareos y presión arterial baja.
Factores que favorecen la formación
La tríada de Virchow, citada por World Thrombosis Day, resume los tres elementos que predisponen a la trombosis: daño en la pared vascular, flujo sanguíneo lento y tendencia aumentada a coagular.
Situaciones de inmovilidad prolongada –hospitalización, postoperatorio, fracturas o viajes largos– reducen la circulación y elevan el riesgo. Antecedentes familiares o personales de coágulos, trastornos hereditarios de la coagulación, cáncer, enfermedades cardíacas o pulmonares y lesiones vasculares también incrementan la probabilidad.
El embarazo, el periodo postparto, los anticonceptivos hormonales y la terapia de reemplazo hormonal son factores adicionales, al igual que la edad avanzada, el tabaquismo, la obesidad, la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto.
Detectar a tiempo los signos descritos y buscar atención médica puede evitar complicaciones graves y salvar vidas.