En julio, el Ejecutivo argentino siguió reduciendo el gasto público, logrando una caída real del 7 % en los últimos doce meses, según los últimos datos oficiales. El recorte se traduce en menores ingresos para la población y no ha logrado revertir la caída en los índices de confianza.
Impacto en salarios y consumo
Los salarios del sector público nacional aumentaron apenas 23,6 % en el último año, cifra que quedó muy por debajo de la inflación, que superó la referencia en diez puntos porcentuales. En las provincias, el ajuste fue algo mayor, con un incremento de 29,7 %, pero la inflación interanual rondó el 34 %.
Este deterioro salarial reduce el poder de compra y afecta directamente el consumo interno, ya que una mayor proporción del ingreso familiar se destina al pago de servicios públicos, cuyas tarifas siguen subiendo por encima de la inflación.
Obras públicas y proyectos de infraestructura
El bajo nivel de inversión pública también se refleja en la escasa actividad de obra pública. El Gobierno anunció licitaciones para la mejora de 9.000 km de rutas nacionales, la adjudicación de la Hidrovía y la privatización del Belgrano Cargas, pero advierte que los efectos no serán inmediatos.
Crecimiento económico y proyecciones
En junio, la actividad económica mostró un repunte mensual del 0,8 %, tras dos meses de caída. Sin embargo, los pronósticos del Producto Interno Bruto (PIB) se revisaron a la baja: los analistas ahora estiman un crecimiento alrededor del 2,5 % o menos. El economista Fernando Marull redujo su expectativa de 3,4 % a “menos de 3 %”.
El Fondo Monetario Internacional mantiene una proyección del 3,5 %, por lo que ya se encuentra desfasado respecto a los cálculos locales.
Sector comercio y supermercados
El comercio minorista enfrenta dos retos: impulsar ventas en un contexto de menor poder adquisitivo y competir con el auge del comercio electrónico, que registra récords mensuales y presiona a los pequeños comercios de barrio.
"El supermercadismo se está ya transformando en Europa y Estados Unidos. Ahora se especializa en alimentos frescos, como la venta de carne, pescado o frutas y verduras", señaló Armando Farina, vicepresidente de CADAM.
Los supermercados, según Farina, deben adaptarse a esa tendencia para seguir siendo competitivos.
Balanzas macroeconómicas
A pesar de los desafíos internos, la macroeconomía muestra algunos indicadores positivos. La balanza comercial de junio registró un superávit de USD 2.100 millones, y las reservas del Banco Central superaron los USD 50.000 millones, impulsadas en parte por la mayor cotización del oro.
El Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella volvió a deteriorarse, aunque en menor medida, con una caída del 1,1 % respecto a julio. Los hogares de ingresos altos registraron una disminución del 1,76 %, mientras que los de ingresos bajos mejoraron 2,13 % y la percepción de la situación macroeconómica subió 3 %.
Perspectivas a corto plazo
Los próximos meses podrían registrar un leve repunte de la actividad, pero es poco probable que eso modifique de forma significativa el ánimo social. Sectores como la construcción podrían mostrar una recuperación tenue, mientras que la industria manufacturera seguirá bajo presión.
Cierre: El Gobierno mantiene la política de ajuste fiscal mientras la confianza del consumidor se mantiene frágil, y los indicadores macroeconómicos ofrecen un panorama mixto que condicionará la evolución económica en los próximos meses.