Una parte importante de los jóvenes argentinos comienza su vida económica construyendo un historial de deuda, en lugar de un historial laboral. Un informe del Banco Provincia señaló que 9 de cada 10 jóvenes de entre 18 y 21 años entran en mora antes de conseguir un empleo.
El acceso al crédito ya no es consecuencia de un ingreso estable, sino que a menudo se convierte en un sustituto frente a la falta de ingresos. La irregularidad del crédito entre personas de 18 a 21 años alcanzó el 39,3%, prácticamente el doble que un año atrás.
Deterioro del mercado laboral
El deterioro del mercado laboral es especialmente marcado entre los más jóvenes. La tasa de irregularidad del crédito entre personas de 18 a 21 años es significativamente superior a la registrada en otros grupos etarios.
Acceso al financiamiento
El problema es aún más pronunciado entre quienes acceden al financiamiento a través de empresas fintech, donde la irregularidad alcanzó el 43,4%. La velocidad con la que se deteriora la capacidad de pago de los jóvenes ha encendido las alarmas.
Consecuencias
La mora temprana no solo refleja el deterioro del mercado laboral juvenil, sino que también puede convertirse en una marca que acompañe la posibilidad de acceder a nuevos préstamos o conseguir mejores condiciones de financiamiento. En algunos casos, también puede complicar otros proyectos que suelen requerir un buen historial crediticio, como alquilar una vivienda.
La precariedad laboral explica por qué la deuda explota. El acceso al primer empleo formal se volvió más tardío e inestable, mientras que el acceso al crédito se ha vuelto más temprano y fácil. Esto ha llevado a que muchos jóvenes comiencen su vida financiera con una deuda y, en muchos casos, ingresen antes al registro de morosos del Banco Central que al mercado laboral formal.