El camino que lleva a la creatividad de Julio Parada Seifert es largo y sinuoso, como los caminos de arena que recorrió en su infancia. En el corazón de la provincia de Corrientes, donde el río Santa Lucía baña la tierra, se forjó su pasión por el arte.
La raíz de la inspiración
Su infancia estuvo marcada por la textura de los caminos y el aroma de las plantaciones. En Colonia Tabay, su tío manejaba una explotación intensiva, donde el trabajo y la tierra se entrelazaban. Allí, Julio aprendió a valorar la crudeza y la inestabilidad del trabajo rural.
'Aprendí a pintar solo, sin profesores ni estudios de Bellas Artes', cuenta Julio. 'Fui aprendiendo a fuerza de práctica y de muchas horas de trabajo'.
Con el tiempo, la vida lo llevó a Buenos Aires, donde trabajó en publicidad y colaboró en el campo de su suegra. Sin embargo, la añoranza por los paisajes correntinos lo llevó a tomar una decisión tajante: dedicarse a la pintura.
El punto de quiebre
El conflicto del campo de 2008, generado por la resolución 125 de retenciones móviles, fue un momento tenso en el país. Julio, que había estado trabajando en otros emprendimientos, decidió entonces enfocarse en su arte. 'Bueno, ahora será momento de ponerse a pintar en serio', se dijo.
Su maestro fue un libro llamado Titanes de la Pintura, que le enseñó la disciplina y la importancia de pintar todos los días. 'No tengo estudios de arte', afirma Julio, 'pero he aprendido a pintar con acrílico, un material de secado rápido que me permite lograr efectos similares al óleo'.
La consolidación de un estilo
La historia de su consolidación comenzó con una obra emblemática: 'Minga de rodillas'. Impulsado por su pasión y dedicación, Julio ha logrado crear un estilo único, que plasma la esencia de la tierra y el trabajo rural.
Su arte es un reflejo de su conexión con la naturaleza y su compromiso con la disciplina. 'Hay veces que arranco a las cinco de la mañana a pintar y paro a las cinco de la tarde', cuenta. 'Y, de repente, a las once de la noche se me ocurre que hice algo mal; bajo a corregir el cuadro y me quedo una hora o una hora y media más'.