Tom Cruise no arranca una película pensando en las escenas de acción. El actor de 64 años asegura que su primer paso es otro: entender a las personas con las que va a trabajar. Lo dijo en una entrevista con GQ, su primera tapa para la revista en dos décadas.
"Tratá de conocer antes de avanzar. No trabajes simplemente con personas. ¿Quiénes son? ¿Qué son? ¿Qué están tratando de hacer?", planteó Cruise. Esa observación previa, según explicó, le sirve para captar el comportamiento humano que después necesita trasladar a la pantalla.
La intensidad como método, no como pose
El protagonista de Misión imposible se define a sí mismo como alguien intenso. Pero aclara que esa intensidad no pasa solo por las acrobacias: la conecta con una responsabilidad hacia la historia, los diálogos y el resto del elenco.
"Soy intenso", admite cuando le preguntan cómo encara un proyecto. Para él, la preparación empieza por detectar qué persigue el otro intérprete y cómo se vincula con su personaje, antes de que la cámara empiece a registrar.
El riesgo, parte de la ecuación
Cruise también se refirió a su relación con el peligro. Dijo que prefiere pararse "en el borde de un acantilado, física y metafóricamente". Esa idea convive con una carrera en la que el cuerpo ocupa un lugar central, pero también con una forma de entender la actuación basada en escuchar y comprender a quienes participan del rodaje.
La entrevista muestra una faceta menos visible del actor, asociado desde hace años a secuencias filmadas al límite. Detrás de esas imágenes, su método arranca mucho antes: por conocer a la gente con la que trabaja.