El 6 de agosto se activó en el Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad Nacional de Singapur (NUS) el primer centro de datos biológico del planeta, donde 16 millones de neuronas humanas vivas trabajan de forma continua para procesar información. El proyecto reúne a NUS Medicine, la empresa de infraestructura DayOne y la startup de biocomputación Cortical Labs.

Cómo funciona la biocomputación

El sistema está compuesto por 20 módulos, denominados CL1, cada uno con 800 000 neuronas cultivadas a partir de células madre. Las neuronas se enlazan a microelectrodos que convierten sus impulsos eléctricos en señales digitales, permitiendo que el hardware tradicional lea y envíe datos a las células.

"Al cultivar neuronas humanas vivas a partir de células madre y combinarlas con una ingeniería rigurosa, no solo estamos creando una alternativa más eficiente al silicio, sino que también estamos creando una plataforma que puede ayudarnos a comprender el aprendizaje y la adaptación en su origen biológico", explicó Rickie Patani, profesor de neurociencia de NUS Medicine.

Ventajas energéticas

Según el comunicado oficial, la biocomputación consume solo una fracción de la energía requerida por los centros de datos basados en silicio, una ventaja crucial ante el creciente consumo eléctrico impulsado por la expansión de la inteligencia artificial.

Aplicaciones y futuro

Los fundadores ven un amplio abanico de usos. Hon Weng Chong, CEO de Cortical Labs, indicó que la tecnología puede servir para el descubrimiento de fármacos, robótica humanoide, ciberseguridad y detección de fraudes.

"La computación biológica puede emplearse en descubrimiento de fármacos, robótica humanoide, ciberseguridad y detección de fraudes", afirmó Hon Weng Chong.

Los responsables también apuntan a la investigación de enfermedades neurológicas y a acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos. Jamie Khoo, director ejecutivo de DayOne, destacó el compromiso con la sostenibilidad: "Nos enorgullece contribuir a transformar la investigación científica de frontera en impactos prácticos, junto a socios de primer nivel, en uno de los mercados más comprometidos con la sostenibilidad".

El proyecto abre la puerta a una nueva era de procesamiento de información, combinando eficiencia energética y capacidades de aprendizaje propias de los sistemas biológicos.