Las emprendedoras Alejandra Filipe y Alicia Rozzo continúan el cultivo de espirulina en Palma Sola, provincia de Jujuy, donde operan cuatro piletas de 40 × 5 m desde 2019.
Origen y motivación
Alejandra inició su proyecto en 2019 tras regresar a su tierra natal luego de varios años en Buenos Aires. Se sintió atraída por la capacidad de la espirulina de generar oxígeno y requerir escasas cantidades de agua. > "En la misma superficie que un bosque nativo, la espirulina produce cuatro veces más oxígeno y usa muy poca agua por kilo", explicó Alejandra.
Alicia, residente de Palma Sola desde hace quince años, se sumó al emprendimiento un año después. Aprendieron de forma autodidacta, sin manuales ni guías oficiales. > "Todo lo descubrimos entre errores y correcciones", afirmó Alicia.
Características del cultivo
La espirulina, científicamente conocida como Arthrospira, es una cianobacteria fotosintética que prospera en aguas con pH cercano a 8.5 y alta concentración de sales. En sus instalaciones, el movimiento del agua se logra con un motor que evita la exposición directa al sol, condición que podría matar al organismo.
El rango térmico óptimo para su desarrollo está entre 10 °C y 38 °C. Cada pileta mantiene la circulación constante para asegurar un crecimiento homogéneo.
Los análisis recientes indican que el producto contiene 57 % de proteínas y aporta vitaminas A, B, C, D, B6, B12, además de minerales como calcio e hierro. Según Alicia, "tres gramos de espirulina cubren entre el 92 % y el 95 % de los nutrientes esenciales diarios".
Perspectivas y expansión
El nicho de mercado sigue siendo limitado; en la provincia hay sólo tres productoras, dos de ellas son Alejandra y Alicia, y una más en San Francisco. También existen iniciativas puntuales en Córdoba y Entre Ríos.
En El Bananal, la zona donde operan, disponen de cuatro piletas adicionales de 35 m de largo que pronto volverán a activarse. Alejandra visualiza la inclusión del superalimento en comedores escolares para atender a comunidades vulnerables.
"Sería ideal que los colegios incorporen espirulina; con solo 3 g se cubren casi todas las necesidades nutricionales", señaló.
Con la expansión planificada, el proyecto busca consolidarse como una herramienta viable contra la desnutrición en la región.