La industria del automóvil en Argentina registró una caída del 17 % en la producción entre enero y agosto de 2026, según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa). En el mismo período se fabricaron 275 228 unidades, mientras que las ventas a concesionarios retrocedieron 24,8 %.

Reducción de la oferta

En el último año el país dejó de producir siete modelos y solo incorporó dos, reduciendo la gama disponible de 19 a 14 vehículos. La pérdida de modelos como el Renault Logan, Sandero y Stepway, o los utilitarios Peugeot Partner y Citroën Berlingo, se explica por el fin de sus ciclos de vida. Además, decisiones internacionales, como la salida de Nissan de la producción local, contribuyeron al encogimiento.

"En algunos análisis se toma una fotografía de la transición y se la presenta como si fuera el destino definitivo de la industria", señaló el líder de una terminal a LA NACION.

Inversiones y proyectos de electrificación

A pesar del descenso, las fábricas están destinando más de US$2 000 millones a nuevos proyectos. Renault, tras retirar cuatro modelos, anunció la pickup Niagara y una inversión cercana a US$400 millones. Volkswagen, que dejó de producir el Taos, invertirá US$580 millones para una nueva generación de la Amarok, con versión eléctrica.

Ford destinó US$700 millones a la transformación de su planta de Pacheco para la nueva Ranger, que incluirá una versión híbrida enchufable a partir de 2027. Toyota renovará la Hilux en Zárate, añadiendo versiones híbrida y eléctrica, enfocadas a flotas industriales.

Stellantis inyectó US$385 millones para los modelos Fiat Titano y RAM Dakota, y US$270 millones en El Palomar para la próxima generación del Peugeot 2008. Mercedes‑Benz, a través de Prestige Auto, retomó la producción del Sprinter.

Retos y perspectivas

Algunos de los proyectos aún no alcanzan la escala esperada; por ejemplo, Titano y Dakota deben lograr mayores volúmenes. La planta de Alvear de General Motors produce el Tracker en un solo turno de seis horas, dependiente de la demanda brasileña, que ha mostrado signos de debilidad.

Aunque la caída de la producción no se explica por un solo factor, la combinación de reducción de modelos y la apuesta por la electrificación marca una fase de reconversión. Las fábricas buscan volver a ser competitivas, no cerrar, según el CEO global de Renault, quien propuso "una política especial para los autos locales".

Cierre

El sector automotor argentino se encuentra en una encrucijada: mientras la oferta se contrae, la inversión en nuevos productos y tecnologías apunta a una reconfiguración del mercado interno y a fortalecer la exportación, que ya representa casi dos de cada tres vehículos producidos en 2026.