Se cumplen diez años de la muerte de Pocho La Pantera, uno de los nombres más populares de la música tropical argentina. El cantante falleció el 1 de noviembre de 2016, a los 65 años, y su historia quedó marcada por un recorrido que arrancó en los escenarios nocturnos y terminó con un lugar consolidado en el gusto del público.

De los cabarets a la popularidad

Sus primeros pasos como artista estuvieron ligados al circuito de los cabarets, espacios donde se fue formando como intérprete antes de dar el salto a una audiencia más amplia. Ese origen, lejos de quedar como anécdota, explica buena parte de su estilo y de su vínculo con el público.

Con el correr de los años llegó el reconocimiento masivo y temas que se instalaron en las fiestas y en la memoria colectiva. Entre ellos, “El hijo de Cuca” se convirtió en un fenómeno que lo acompañó durante décadas.

Adicciones y un cambio de rumbo

La vida de Pocho La Pantera también tuvo un costado difícil: atravesó problemas con las adicciones, una etapa que marcó su biografía y que él mismo reconoció públicamente. La fe fue, según su propio relato, el punto de inflexión que lo llevó a modificar su vida y a encarar su carrera desde otro lugar.

Ese giro espiritual se transformó en parte de su identidad artística y en un mensaje que compartió con sus seguidores en distintas presentaciones.

Un legado que sigue sonando

A una década de su desaparición física, sus canciones continúan presentes en la música popular argentina. El aniversario de su muerte vuelve a poner el foco en una trayectoria que combinó éxito, excesos y una búsqueda personal que lo acompañó hasta el final.