Durante el Gran Premio de Malasia en el circuito de Sepang, la vuelta de formación se vio interrumpida cuando varios autos dejaron de recibir potencia y no pudieron seguir al Safety Car.

La avería y su impacto

El inicio de la carrera se había retrasado por una intensa lluvia monzónica, pero el clima mejoró y la visibilidad parecía adecuada. Al salir del pit‑lane, los equipos Ferrari y la mitad del resto de la parrilla experimentaron una caída brusca de potencia, quedando los motores en ralentí.

Los pilotos tuvieron que regresar al pit‑lane y esperar cerca de 50 minutos mientras la FIA distribuía una actualización de software para corregir la unidad de potencia, que se había desestabilizado por la combinación de baja adherencia y ajustes para lluvia.

Como consecuencia, el evento perdió casi una hora, no por motivos de seguridad sino por un fallo técnico que paralizó los autos.

Reacciones de los pilotos

"Lo que ha pasado hoy es totalmente inaceptable para el deporte", afirmó Sergio Pérez en la zona de prensa.

El piloto holandés Max Verstappen describió la situación como una “carrera de Lego”, mientras que Lando Norris calificó la tecnología electrónica involucrada de “horrible” y pidió su eliminación.

Declaraciones de la FIA

La entidad reguladora explicó que la combinación inédita de baja velocidad, condiciones de adherencia reducida y gestión de energía para lluvia provocó la pérdida de potencia. La FIA indicó que el problema no había sido detectado en pruebas y que se realizará un análisis exhaustivo junto a los equipos y fabricantes.

Al final, el campeonato se cerró con la victoria de Max Verstappen, pese a la polémica que dejó una carrera marcada por el error de software.