La planta de Pauny en Las Varillas está tomada por sus propios empleados. La fábrica de tractores más importante del país acumula más de tres quincenas sin pagar los sueldos, y la medida de fuerza ya golpea a toda la economía de la localidad cordobesa, donde viven y consumen más de 450 trabajadores y sus familias.

El intendente Mauro Daniele describió el clima que se vive en la ciudad: "Tenemos mucha preocupación por la cantidad de trabajadores que tiene esta empresa y por el movimiento económico que gira alrededor de ella".

La salida que espera el municipio

Según el jefe comunal, la llave para destrabar el conflicto está en manos de un tercero. "Estamos a la espera de un inversor. Hay una posibilidad de que algún inversor aporte capital de trabajo y de esta forma destrabar el conflicto", afirmó Daniele.

Mientras tanto, siguen abiertas las negociaciones para recomponer la situación de los empleados. La empresa, por su parte, aguarda que ese aporte de capital le permita reactivar la producción, hoy paralizada.

El impacto en la ciudad

La crisis de Pauny no se limita al portón de la fábrica. Con cientos de salarios frenados, la caída del consumo se convirtió en una de las principales inquietudes de la ciudad, que depende en buena medida del movimiento que genera la planta.

La toma de la fábrica es la consecuencia más visible de una cadena de pagos que se cortó hace semanas. Los trabajadores decidieron quedarse adentro hasta obtener respuestas, y el municipio sigue de cerca una negociación que todavía no tiene desenlace.