Un buen ambiente laboral y la posibilidad de compatibilizar el trabajo con la vida personal y familiar son los factores que más pesan entre los jóvenes argentinos a la hora de elegir un empleo, por encima incluso del salario. Así lo indica una encuesta del IAE Business School, la escuela de negocios de la Universidad Austral, que relevó a 847 personas de entre 18 y 30 años residentes en el país.

El 70,34% de los consultados señaló que un buen clima de trabajo es muy importante al momento de decidir, mientras que el 69,66% valoró en el mismo nivel la posibilidad de equilibrar las distintas dimensiones de la vida. La remuneración y los beneficios económicos quedaron en tercer lugar, con el 59,46%.

Los tres atributos, casi unánimes

La diferencia no implica que el dinero haya perdido peso: cerca del 96% de los encuestados considera importantes o muy importantes los tres atributos a la vez. La conclusión del informe es que el ingreso no funciona como un criterio aislado, sino como una pieza dentro de una propuesta laboral más amplia.

Esa lógica también aparece cuando se pregunta por la empresa ideal. El 39,8% menciona el clima laboral y las relaciones humanas; el 26,4% destaca el propósito y el impacto social de la organización; y el 25% pone el foco en el bienestar y el equilibrio con la vida personal.

"Estas características obligan a interpretar los resultados como descriptivos de quienes respondieron y no como estimaciones representativas de toda la juventud argentina", aclara el informe, que advierte sobre los límites de la muestra.

El perfil de los participantes es mayoritariamente femenino (63,75%), con una media de edad de 20,6 años, universitaria (64,23% cursa una carrera de grado) y sin inserción laboral de tiempo completo (62,93% solo estudia).

Flexibilidad y trabajo híbrido, las preferencias concretas

La búsqueda de equilibrio se traduce en elecciones específicas. Los horarios flexibles son la alternativa más elegida para articular el empleo con la vida personal y familiar: el 43,84% los señala como la mejor opción. Además, el 58,86% considera que la modalidad híbrida —combinación de presencialidad y remoto— es la que mejor se adapta a su realidad.

El dato no implica necesariamente querer trabajar desde casa todos los días. Los resultados apuntan a una combinación de autonomía para organizar el tiempo y la posibilidad de alternar entre la oficina y el hogar.

Brechas de género y motivaciones

El informe también detecta diferencias según el género. Las mujeres valoran más que los varones tanto el buen ambiente como el equilibrio entre las distintas dimensiones de la vida: el 74% considera muy importante cada uno de esos factores, frente al 65% y el 63%, respectivamente, entre los varones.

En cuanto a las motivaciones personales, el 60,92% manifiesta acuerdo con que disfrutar del trabajo es un motor, por encima de conseguir ingresos, con el 52,78%. Pero los resultados cambian según el género: entre las mujeres, disfrutar trabajando ocupa el primer lugar, con el 66%, seguido por hacer el bien a otros a través del trabajo, con el 55%. Entre los varones, alcanzar los ingresos propuestos encabeza las preferencias, con el 53%, seguido de cerca por disfrutar trabajando, con el 52%.

La familia también conserva un lugar relevante en los proyectos personales. Aunque el 80% considera que formar una familia con hijos forma parte de su proyecto de vida, el 58% afirma que priorizaría la familia por sobre el trabajo.

Además de las condiciones cotidianas, una parte de los jóvenes busca que la empresa tenga un propósito que trascienda sus resultados económicos: el 26,4% menciona el impacto social como un atributo central de la organización ideal.